Muchos la descubrimos en un capítulo de Los Simpsons y quedamos fascinados -a la par que asqueados- por el fenómeno que caracteriza a esta flor, que puede llegar a medir hasta dos metros y tarda unos 17 años en llegar a los 20 kilos que necesita para florecer. El repugnante olor -similar a la carne podrida- se debe a motivos de supervivencia, ya que tiene el propósito de atraer a los insectos para que la polinicen.
Proviene de Indonesia y existen muy pocos ejemplares en el mundo. De los que se encuentran controlados en jardines botánicos, tan sólo 134, la mayoría en Estados Unidos.



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