Los delfines habitan en aguas profundas, pero habitualmente se acercan a las rías cuando alguno de los miembros de su grupo está enfermo o herido. El problema radica en que, mientras que su sentido de la orientación es extraordinario en mar abierto, cuando se acercan a tierra les cuesta desenvolverse.
Un equipo de voluntarios, organizado por la CEMMA (Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos), estuvo trabajando en la tarde de ayer para guiar a los delfines hacia mar abierto. Tras horas de trabajo, lograron rescatar a las crías que habían varado y reconducir al grupo hacia otra zona de aguas limpias de la ría. El objetivo es mantener a salvo a los diez delfines hasta que encuentren la forma de salir de la ría y retornar a su hábitat.




