Un estudio internacional ha advertido que el cambio climático provocará alteraciones importantes en los tapetes microbianos -complejas poblaciones de microorganismos- del Ártico y la Antártida que podrían llegar a modificar completamente los ecosistemas polares.
Un grupo de ambientalistas, investigadores y legisladores de Estados Unidos ha propuesto aumentar el número de osos polares en los zoológicos de Estados Unidos para proteger así a esta especie amenazada por el calentamiento global.
Treinta mil kilómetros. Esa es la distancia que realiza la collalba gris en su migración desde el África subsahariana hasta el Ártico (donde se encuentran sus zonas de cría), que un grupo de científicos ha registrado por primera vez.
El peligro ha dejado de ser potencial para convertirse en real. Así lo denuncian los investigadores, quienes señalan que el Ártico ya está sufriendo las consecuencias de un cambio climático peligroso. La peor noticia es que el debate sobre si su capa de hielo ha alcanzado un umbral de inflexión (estado crítico por el que se vería afectado por pequeñas perturbaciones) está retrasando la aplicación de las medidas necesarias.