En la reserva de aves de El Nido, en el municipio de Ixtapaluca (México), se ha constituido el primer banco de material genético de aves en peligro de extinción en América latina. Gracias a él, se promoverá la conservación y la reproducción de este tipo de especies.
En lugar de acercarnos a ella, a veces es la propia Naturaleza la que se acerca a las personas. Es el caso de Fred Margulies, en cuyo porche estableció su nido una pareja de zorzales robin (similares a los petirrojos), así que decidió grabar un vídeo que ha titulado '4 huevos, 4 semanas'
Treinta mil kilómetros. Esa es la distancia que realiza la collalba gris en su migración desde el África subsahariana hasta el Ártico (donde se encuentran sus zonas de cría), que un grupo de científicos ha registrado por primera vez.
Investigadores de la Estación Biológica de Doñana han hallado un sistema que podría salvar la vida de millones de rapaces, que mueren a causa de los molinos que generan la energía eólica. Todo gracias a un sistema que alerta de la llegada de aves protegidas.
En la Casa de Campo de Madrid se encuentra el único centro español dedicado a curar y rehabilitar aves nocturnas. Una de las curiosidades de sus procedimientos es el uso de energía solar para paliar los daños producidos por estos animales.
Un grupo de investigadores ha encontrado la velocidad aproximada a la que las aves no tienen capacidad de esquivar los obstáculos que se encuentran en su camino, chocando con ellos, lo que les causa graves heridas o, incluso, la muerte. Las aves rapaces, que se alimentan de pájaros y pequeños mamíferos, deben volar a través de los bosques a gran velocidad para dar caza a sus presas, de manera que deben ajustar constantemente su velocidad para evitar colisionar con árboles y otros obstáculos.
Las aves autóctonas del refugio de Hakalau, en Hawai, se enfrentan a un nuevo problema. La carencia de alimento ha provocado que el proceso anual de muda de sus plumas dure, incluso, hasta el doble de tiempo de lo que solía hacerlo, según un estudio publicado en PLoS ONE. En gran medida, esta falta de comida se debe a que la mayoría de los pájaros autóctonos deben competir por ella con los ojiblancos japoneses (Zosterops japonicus).