Un grupo de expertos reunidos en Canadá ha concluido que los delfines y las ballenas son lo suficientemente inteligentes como para equiparar sus derechos a los de los seres humanos.
Ya son 34 los cetáceos fallecidos de los 99 que se encontraron varados ayer en una playa de Nueva Zelanda, mientras que otros cuarenta continúan sin poder regresar al mar. No obstante, ya son 25 los ejemplares que lo han hecho y se encuentran en aguas poco profundas a, aproximadamente, 3 kilómetros.
Más de 90 ballenas piloto (Globicephala melas) han varado en la Isla Sur de Nueva Zelanda, dando lugar al tercer varamiento producido durante el verano austral, un fenómeno inusual según los expertos. Los cetáceos fueron descubiertos por un avión que sobrevolaba una remota playa de Golden Bay, al norte de las islas.
Los últimos recuentos llevados a cabo por la Estación Biológica de Doñana e investigadores de Circe han señalado que 1.600 delfines comunes se alimentan en la Bahía de Algeciras con una gran presencia de crías y juveniles.
El área marina del Estrecho de Gibraltar ha sido declarada de Interés Comunitario y propuesta para su inclusión en la red Natural 2000. Esta medida, aprobada por organizaciones como Circe, permitirá abordar la protección de las poblaciones de orcas y delfines mulares que residen en esta zona del Sur de Europa.
Las ballenas y delfines son incapaces de digerir los residuos plásticos que cada día abundan más en nuestros mares y océanos. Estos plásticos suponen una amenaza mortal para los cetáceos, al producirles oclusiones en los intestinos.
Los desechos se sitúan, sobre todo, en las rutas de navegación, en las zonas de pesca y en las regiones de convergencia oceánica, lugares en los que estos animales encuentran abundante alimentación. La Comisión Ballenera pide que se reduzca los desechos plásticos en el mar para evitar la muerte de animales por asfixia e ingestión de los mismos.
La vida de los delfines mulares y listados en el Mar de Alborán se encuentra en grave peligro. El grave deterioro de sus ecosistemas ha sido denunciado por la organización ecologista Oceana , quien ha pedido formalmente que estás áreas subacuáticas sean denominadas áreas marinas de interés especial.