El mayor arrecife de coral del mundo, la Gran Barrera de Coral, podría correr peligro debido al aumento de la actividad minera, según ha revelado la Unesco. La explotación de gas natural licuado en la Isla Curtis o la ampliación del puerto del Gladstone son algunos de los proyectos que supondrían un aumento de las exportaciones de carbón y un mayor tránsito por las aguas del arrecife.
El cambio en el ph de los océanos y mares, provocado por las emisiones de CO2, elevan los niveles de acidez hasta el punto que podrían acabar con la vida marina en pocas décadas, según un estudio publicado por la revista Science. Estas transformaciones que ha sufrido la química marina son más grandes, rápidas y globales en la actualidad que en los últimos 300 millones de años.
Todas las especies hacen lo que haga falta para salvar el pellejo: correr, saltar, nadar, luchar y hasta inflarse. El caso de corales de setas de las variedades Lobactis scutaria y Herpolitha limax, que se hinchan para escapar de la arena que se encuentra en el fondo del mar, como se aprecia en el siguiente vídeo:
Los excrementos de los pepinos de mar, animales invertebrados de cuerpo alargado y blando, consiguen frenar los efectos nocivos producidos por el cambio climático sobre los arrecifes coralinos, según un estudio de la Universidad de Sidney publicado hoy. Las sustancias que expulsan provocan un aumento de los niveles de PH en el agua de los arrecifes en los que defecan, reduciendo así el impacto de la acidificación de los océanos en el crecimiento de los corales.