Matar a una especie protegida -tanto por el Estado español como por la normativa europea- como el lince ibérico sale a un precio muy alto. Concretamente, hasta dos años de prisión y una multa que puede ir de los 200.001 a los 2.000.000 de euros. Es la pena a la que se enfrentan los dos acusados de disparar a un lince en el interior del Parque Nacional de Doñana.