Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el cambio climático se aceleró entre 2001 y 2010, un periodo caracterizado por las precipitaciones, las temperaturas extremas y numerosos fenómenos meteorológicos extraordinarios.
El peligro ha dejado de ser potencial para convertirse en real. Así lo denuncian los investigadores, quienes señalan que el Ártico ya está sufriendo las consecuencias de un cambio climático peligroso. La peor noticia es que el debate sobre si su capa de hielo ha alcanzado un umbral de inflexión (estado crítico por el que se vería afectado por pequeñas perturbaciones) está retrasando la aplicación de las medidas necesarias.