La figura de estos pequeños mamíferos, que viven en el sur de Canadá y el norte de Estados Unidos, siempre ha estado acompañada por ese mal olor que despiden, pero ¿sabes por qué y cómo lo desprenden?
Según un estudio publicado en la revista alemana Naturwissenschaften, las hormigas recuerdan el olor que desprenden sus enemigos. Y no sólo eso: lo transmiten al resto de sus compañeras para que reconozcan a posibles intrusos.