Los excrementos de los pepinos de mar, animales invertebrados de cuerpo alargado y blando, consiguen frenar los efectos nocivos producidos por el cambio climático sobre los arrecifes coralinos, según un estudio de la Universidad de Sidney publicado hoy. Las sustancias que expulsan provocan un aumento de los niveles de PH en el agua de los arrecifes en los que defecan, reduciendo así el impacto de la acidificación de los océanos en el crecimiento de los corales.