Un grupo de investigadores sacan a la luz cómo los miembros de una tribu que hasta hace poco vivían de forma prehistórica han servido de presa para gigantescas pitones y boas.
Se trataba de pueblos que vivían a base de costumbres prehistóricas, es decir, de la caza. Así, tanto hombres como serpientes actuaban como presas y depredadores, y ambas especies competían por comerse a otros animales. Una compleja red de relaciones entre hombres y serpientes gigantes.