Con el objetivo de preservar sus bosques tropicales, el Gobierno de Indonesia ha declarado reserva protegida un área de unos 244.000 kilómetros cuadrados situada en la isla de Borneo, el segundo lugar con mayor biodiversidad del mundo después del Amazonas. En los últimos cincuenta años, Indonesia ha perdido 64 millones de hectáreas de bosque donde 1.236 firmas mineras o madereras y 537 empresas dedicadas a la producción de aceite de palma han trabajado ilegalmente.