Este vídeo se ha propagado rápidamente a través de Internet. Se trata del rescate de una veintena de delfines que quedaron varados en una playa de Río de Janeiro por parte de unos bañistas. Sorprendidos en un principio, estos héroes anónimos comenzaron a devolver a aguas más profundas a los animales, arrastrados a la orilla por una corriente marina.
Ésta es una aparente buena noticia que esconde una negativa. Un estudio reciente, elaborado por la asociación ecologista Septem Nostra y el Museo del Mar, revela que el Estrecho de Gibraltar se ha cobrado la vida de un menor número de delfines y tortugas. Sin embargo, la explicación parece estar en las malas prácticas realizadas en épocas pasadas.