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Adiós a los pingüinos en la Antártida

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No es un título catastrofista, por desgracia el adiós a los pingüinos en la Antártida está más cerca que nunca a consecuencia del cambio climático. En esta zona del planeta conviven el pingüino adelaida y el pingüino emperador. El primero de ellos está sufriendo gravemente las consecuencias del calentamiento global. Así al menos lo demuestra un estudio de la Universidad de Delaware, que asegura que para finales del siglo XXI, el 60 por ciento del hábitat donde vive esta especie será inadecuado para su supervivencia.

El calentamiento provocará cambios en su alimentación –krill y pescado– tanto en su calidad como en su cantidad. El pingüino adelaida pobla la Antártida desde hace cerca de 45 mil años. Ha soportado muchos cambios, pero este parece decisivo. El grupo de investigadores de este estudio, liderados por la oceanógrafa Megan Cimino, han obtenido información de las colonias de esta especie de los últimos 30 años. Los datos de algunas de estas colonias, como la que se encuentra en la estación Palmer, son abrumadores. En esta estación la población de pingüinos disminuyó un 80 por ciento. Gracias a este estudio han confirmado que las poblaciones que más han visto disminuido su tamaño han sido las presentes en zonas con mayores problemas de cambio climático.

“Habrá un gran impacto tanto en la calidad y cantidad de comida como en los hábitats en los que anidan. Encima los mares, cada vez más cálidos, podrían llegar a reducir la abundancia de los alimentos consumidos por estos animales”, ha explicado Cimino.

Además, el calentamiento también podría traer consigo numerosas lluvias y un derretimiento más temprano de la nieve. «Para los pingüinos que ponen huevos y los ubican en el suelo, la lluvia y los charcos son nocivos. Las futuras crías, que todavía no tienen en el huevo plumas a prueba de agua, se pueden mojar y esto podría provocar la muerte por hipotermia», confirma la oceanógrafa.

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