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Águilas perdiceras y su mortandad en balsas de riego

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Nada más y nada menos que 200 aves se han ahogado en balsas de riego de la Comunidad Valenciana en el siglo XXI. De ellas, una decena son águilas perdiceras, las dos últimas se encontraron muertas a finales de junio de 2016 en la Sierra de Espadán, en Castellón. Las alarmas están activas ante un acontecimiento que preocupa y mucho. Se trataba de una pareja reproductora de esta especie que fue encontrada en una balsa de riego gracias a unos emisores GPS que pertenecían a un proyecto sobre ecología y conservación del águila perdicera con financiación de Red Eléctrica de España (REE).

Águilas perdiceras reproductoras

Además de la localización de los cadáveres, estos emisores dieron datos que confirman que las muertes de ambas aves fueron normales. Así, el macho cayó al agua el 27 de junio y la hembra lo hizo al día siguiente. La pareja había sacado adelante a un pollo, que tenía 82 días. Por fortuna, el pollo ha podido ser rescatado con técnicas de alimentación suplementaria que le han facilitado agentes medioambientales de la Generalitat Valenciana y personal del Parque Natural de la Sierra de Espadán.

Con estas dos, son ya tres las muertes de águilas perdiceras reproductoras en el mismo espacio en menos de un año. Se han producido 200 muertes de aves entre el año 2000 y el 2015. El 78 por ciento de ellas son rapaces, destacando 10 águilas perdiceras, 13 águilas reales y 49 búhos reales.

Para solucionar el problema, se han inventariado y revisado quinientas balsas de riego en casi treinta mil hectáreas, zona de campeo de una docena de águilas perdiceras en el Parque Natural de la Sierra de Espadán. Se han identificado las balsas más peligrosas y se han instalado rampas de salida y flotadores entre otras medidas anti ahogamiento.

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