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Una historia de hipopótamos

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Ponte en situación. Un safari privado, uno de los narcotraficantes más famosos del planeta y la manada salvaje de hipopótamos más grande fuera de África son los ingredientes de una historia peculiar. No es ciencia ficción, tampoco el argumento de una oscarizada película, es una historia real de lo que le pasó a los hipopótamos del capo colombiano Pablo Escobar. ¿Qué ocurre con estos animales más de dos décadas desde el fallecimiento del narcotraficante?

Pablo Escobar, conocido como el señor de la cocaína, se hizo famoso por asuntos de drogas. Uno de los narcotraficantes más populares del mundo, que vivía una vida repleta de excentricidades. Una de ellas fue la construcción de un zoo privado en su hacienda ‘Nápoles’ de la zona de Antioquía, en Colombia. Numerosos ejemplares de jirafas, cebras, elefantes y otros animales fueron llevados allí para disfrute del colombiano. El dos de diciembre de 1993, Escobar perdió la vida en una redada policial. ¿Qué pasó con el zoológico? La mayoría de animales fueron destinados a otros zoológicos e instituciones, pero los hipopótamos fueron abandonados.

En un principio, el zoo estaba formado por cuatro hipopótamos llegados del zoo de California. Más de veinte años después del fallecimiento de Escobar, se han reproducido y la manada cuenta ya con 35 miembros. Esto puede suponer un peligro para la fauna local.

“Calculamos que hay unos 35. Pero es difícil contarlos porque cuando te ven, se sumergen y surgen en otro lado. Presentan un riesgo para la biodiversidad, desplazando la fauna nativa como el manatí, que ya esta en peligro de extinción, o la nutria, porque ocupan el mismo espacio”, asegura David Echeverri, biólogo de Cornare, una corporación regional de protección ambiental.

Entre las soluciones propuestas están la castración de los machos –una operación difícil, ya que no se distinguen los machos de las hembras, es necesario palparlos y para ellos anestesiarlos con el riesgo que esto supone– y la construcción de un cerco con rocas, alambre y limoneros espinosos en un terreno de veinticinco hectáreas.

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