Portada » Mundo Marino » Las ballenas jorobadas se salvan de la extinción

Las ballenas jorobadas se salvan de la extinción

0
Acciones
Pinterest Google+

El mundo de la naturaleza marina está de celebración. Después de más de 40 años con esta consideración, nueve de las catorce especies de ballenas jorobadas han sido sacadas de la lista de animales en peligro de extinción. Así lo ha decidido la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), tras comprobar el positivo crecimiento de la población de estos cetáceos.

Las ballenas jorobadas fueron incluidas en la lista de animales en peligro de extinción en la década de 1970, después de que en los años sesenta se registraran cifras verdaderamente bajas de ejemplares de la especie. El motivo, de nuevo, la caza comercial y sus perjudiciales consecuencias para la naturaleza. Sin embargo, la protección federal parece haber logrado que el gigante marino se recupere. Recuperación que, en parte, hay que agradecer también a la acción de la CBI (Comisión Ballenera Internacional), que controla la caza y conservación de la especie. Este organismo declaró prohibida la caza comercial de ballenas jorobadas en 1982 mediante una moratoria que sigue hoy vigente.

Como Eileen Sobeck, administradora adjunta del servicio de pesca de la NOAA, ha declarado, “esta noticia supone un verdadero éxito ecológico. Las ballenas, incluidas las jorobadas, juegan un papel importante dentro de nuestro ecosistema marino”. Además, aclara que “separar la gestión de las diferentes poblaciones de ballenas jorobadas, que son muy diferentes las unas de las otras, ha permitido adaptar los enfoques de conservación según las necesidades de cada uno de los grupos”.

Riesgo para las ballenas jorobadas

A pesar de lo anterior, no todo son buenas noticias para las ballenas jorobadas. Cuatro de las especies restantes de este cetáceo siguen aún en riesgo de extinción y otra de ellas se considera amenazada. Por ello, no debemos bajar la guardia: cuidar la naturaleza es un trabajo constante y muy importante.

Siguiente noticia

El registro de huella de carbono

Siguiente noticia

GREFA, 35 años de apoyo a la naturaleza