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El gran año del lince ibérico

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Los amantes del lince ibérico están de enhorabuena. Las noticias en cuanto a su conservación son satisfactorias. En 2015 se han censado un total de 404 ejemplares frente a los 327 del año anterior, abandonando así la categoría de ‘peligro crítico de extinción’. En total 77 animales más en tan solo un año. Andalucía sigue siendo la región que cuenta con mayor número. Además, las cifras de muerte por atropello han disminuido considerablemente.

Los datos provienen del censo realizado por Life+Iberlince. Se llevaban dos años con una cifra que rondaba los 330 ejemplares y por fin se ha crecido. Desde que comenzó la recuperación del lince ibérico, es el mejor dato. Para hacernos una idea, en Andalucía, población con mayor número de ejemplares, en el primer censo realizado en 2002 se contabilizaron 94 linces, por los 361 que están censados en 2015. Además, por primera vez se han tenido en cuenta los linces que se han reintroducido fuera de esta Comunidad Autónoma, un total de 43 ejemplares. En Badajoz han sido 16, en Portugal 10 –en el valle del Guadiana–, 8 en los montes de Toledo, y 4 y 5 en Sierra Morena occidental y oriental, respectivamente. Dentro de Andalucía, la parte andaluza de Sierra Morena es la más abundante. Ahí se cuentan unos 285 linces, mientras que en la zona del Aljarafe y Doñana son 76.

Mortalidad del lince ibérico

Las cifras en cuanto a la mortalidad del lince son también positivas dentro de la gravedad. Principalmente se destacan 15 muertes por atropello en 2015 por las 22 de 2014. En 2015 también murieron dos por enfermedad, otros pareja por caza furtiva, dos por peleas, uno por ahogamiento y ocho por causas que son desconocidas. No obstante, hay algo que sigue preocupando a los expertos, la falta de alimento.

La enfermedad hemorrágica EHVb ha causado una epidemia en los conejos, principal alimento de los linces. Desde WWF aseguran que ha bajado la población de conejos un 50% en las zonas linceras. Esta enfermedad ataca a las poblaciones de conejos clásicos andaluces, por lo que los linces se ven obligados a visitar otros terrenos en busca de alimentos, terrenos que están menos controlados.

Hace 14 años, el felino más amenazado del mundo tenía menos de 100 individuos repartidos entre dos zonas de Andalucía, ahora son más de 400.

 

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