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El larváceo que reapareció tras 100 años

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Allá por los años 1898 y 1899, una expedición descubrió una especie de larváceo gigante –mide unos 10 centímetros– poco común. Fue Carl Chun quien en 1990 la describió por primera vez y le puso por nombre B. charon, en honor al barquero de la mitología griega que transportaba las almas de los fallecidos por el río Estigia, Caronte. Chun no dudó en hacer varios dibujos de la especie, que acompañó con algunas descripciones. Pasaron los años y no se volvió a ver esta especie. Sin embargo, más de cien después, un grupo de científicos ha descubierto en el océano Pacífico dos ejemplares de este animal.

Con este descubrimiento se acabaron las discusiones científicas que han durado un siglo. El paso del tiempo y la falta de ejemplares hicieron dudar a los expertos de la existencia del B. charon. En los años 30 se descubrió otra especie de larváceo gigante, el B. stygius, y muchos creyeron que charon era mutación de este o que Carl Chun no utilizó los métodos de estudio adecuados. Se equivocaron.

El descubrimiento

Los dos ejemplares descubiertos recientemente fueron encontrados en la bahía de Monterey, California. Fue durante una inspección rutinaria gracias a la ayuda de vehículos operados por control remoto (ROV) en el año 2013. Al principio pensaron que se trataba de la especie stygius, pero al revisarlos en profundidad se dieron cuenta de que era la descrita por Carl Chun. Una sorpresa que dio a lugar a nuevas investigaciones y a la revisión de vídeos realizados con anterioridad en los que consiguieron distinguir otros 12 ejemplares que podían tratarse del B. charon y los habían pasado por alto.

Larváceo B. charon. Foto: MBARI 2013
Larváceo B. charon. Foto: MBARI 2013

¿Qué es un larváceo?

Se trata de animales marinos invertebrados. Son transparentes y viven en los océanos entre 250 y 300 metros de profundidad. Miden entre unos pocos milímetros y un centímetro, excepto el género Bathochordaeus, que es gigante y llega a medir hasta 10 centímetros. Como peculiaridad, los larváceos construyen casas de dos capas con una sustancia gelatinosa. Les sirven de refugio y de filtro para los alimentos, ya que no dejan pasar las partículas de un tamaño demasiado grande. Los larváceos gigantes pueden construir casas de más de un metro de diámetro. Su importancia es enorme en los océanos, ya que estas casas constituyen un tercio del flujo vertical de carbono marino. La explicación es simple, las casas se saturan de plancton o otras partículas y los larváceos las abandonan para fabricar una nueva. Las abandonadas caen al fondo del mar transportando mucho carbono a las profundidades y siendo una gran fuente de alimento para otros animales.

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