Portada » Biodiversidad » El mero, el sargo y la lubina se recuperan en la reserva de las islas Medes

El mero, el sargo y la lubina se recuperan en la reserva de las islas Medes

0
Acciones
Pinterest Google+

El estudio alerta de que hacen falta decenas de años para recobrar totalmente una población de peces en el Mediterráneo.

Un estudio sobre los resultados de más de veinticinco años de protección de la reserva marina de las islas Medes, un archipiélago situado frente a la costa de Cataluña, indica que las poblaciones de algunas especies como el mero, el sargo imperial y la lubina están prácticamente recuperadas. Las de corvina están en fase de estabilización y las del dentón aún crecen. En cambio, la dorada está en declive dentro del área marina protegida, "quizás por el efecto de la pesca en los límites de la reserva", señala el artículo que se ha publicado en la revista PLOS ONE y que se basa en un seguimiento científico de las especies de peces de interés pesquero en la zona de las Medes entre los años 1992 y 2009.

El trabajo, uno de los más extensos en un área protegida de la costa mediterránea, está firmado por Bernat Hereu y Miquel Zabala, del departamento de Ecología de la Facultad de Biología de la UB, adscrita al campus de excelencia internacional BKC, y por Antoni Garcia Rubies, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC).

"Los seis peces estudiados son buenos indicadores del efecto reserva porque son especies vulnerables a la pesca profesional y deportiva, tienen una vida larga y un hábitat compartido, y son más abundantes dentro que fuera del área protegida", explica el profesor Bernat Hereu.

Efectos de la protección

El estudio compara la abundancia y las medidas de varias especies vulnerables a la pesca en la reserva marina, en la reserva parcial y en la zona no protegida. Según los autores, la respuesta al efecto reserva varía entre especies.

El mero y el sargo imperial, de perfil más sedentario, responden positivamente a la protección y se han recuperado hasta llegar a la capacidad de carga del sistema. Ahora bien, son especies que no exportan biomasa y por ello el efecto de la reserva parcial no es tan efectivo. La población de meros, con indicios de reestructuración, se expande hacia nuevas áreas dentro de la reserva y da lugar a la aparición de individuos de tallas más pequeñas.

En el caso del dentón, el efecto de la protección también es muy claro: aunque no llega a la capacidad de carga, a pesar de que parece haber una recuperación general de las poblaciones en toda la costa catalana.

La dorada es la excepción puesto que la población se está reduciendo a pesar de las áreas de protección del archipiélago de las Medes. Este fenómeno se relacionaría con el desplazamiento de peces adultos de la zona protegida de las Medes a la costa. Este pez —dice Heredero— es una especie que frecuenta hábitats diferentes. "Cuando llega el otoño, forma agregaciones para reproducirse y ser más eficiente en esta función. Este es un efecto descrito y conocido en otras especies, y es probable que la sobrepesca de las agregaciones de reproducción haga menguar las poblaciones de dorada", señala. Según el experto, "la reserva marina, tal como está concebida ahora, no es eficiente para conservar esta especie". Con más información sobre la biología de la dorada, sobre dónde se hacen las agregaciones y en qué época concreta, se podrían proteger estos núcleos de reproducción y favorecer la conservación.

Largo plazo

El estudio alerta de que hacen falta decenas de años para recobrar totalmente una población de peces en el Mediterráneo, en contraste con otros trabajos que apuntan a recuperaciones más rápidas. "La recuperación total de las poblaciones es un proceso muy largo —explica Bernat Hereu—. Son especies longevas y solo llegan a la recuperación total (capacidad de carga) después de muchos años de protección". Esta capacidad de carga, descrita también en otras reservas marinas del Mediterráneo, depende de varios factores del litoral marino: el hábitat natural, la profundidad, el sustrato, las corrientes, la productividad, etc.

Garcia Rubies dice que lo que se desprende de este trabajo, es que "las especies más vulnerables a la pesca requieren un tiempo largo de protección total para recuperarse. Si no se asegura la protección, la destrucción de estas poblaciones es cuestión de pocos días.

La comparación entre las poblaciones protegidas y las explotadas da una idea de hasta qué punto estas especies están agotadas en las zonas abiertas a la pesca. Así pues, conocer estos datos, tendría que servir a las administraciones para seleccionar las mejores zonas marinas que deben protegerse.

Valor ecológico

Hace más de treinta años que el departamento de Ecología de la UB inició estos estudios en el archipiélago de las Medes, una reserva única en el ámbito de los ecosistemas marinos del Mediterráneo por su riqueza paisajística y su biodiversidad. En concreto, los trabajos científicos de los expertos Joan Domènec Ros (UB) y Josep M. Gili (CSIC) fueron el referente para la creación del Área Protegida de las Islas Medes en 1983.

Ahora, el nuevo artículo insiste en el valor científico de los seguimientos a largo plazo para conocer la evolución del estado ecológico de los ecosistemas marinos y evaluar el efecto de las perturbaciones sobre los sistemas naturales.

Según los autores, para mejorar la política actual de gestión del medio natural en las Medes, habría que potenciar el sistema de vigilancia para controlar la pesca furtiva, impulsar nuevas investigaciones para conocer mejor la biología de las especies (agregaciones reproductoras de doradas y otras especies, conectividad entre los diferentes hábitats, etc.) y desarrollar más estrategias de protección para las diferentes especies y la biodiversidad del medio natural.

El estudio ha recibido financiación, del departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat de Cataluña y del departamento de Medio Ambiente. Además, tiene el apoyo del Parque Natural del Montgrí, las Islas Medes y el Baix Ter.

Fuente: www.agenciasinc.es

Siguiente noticia

Medio Ambiente destina 1,2 millones a luchar contra el caracol manzana

Siguiente noticia

La mariposa más antigua del mundo, en peligro de extinción