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César-Javier Palacios, bloguero naturalista: «Soñar con un mundo mejor no es suficiente»

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Él ve dos mundos. Uno muy pequeño y minoritario que marca el camino hacia el cambio necesario. Otro grande e influyente empeñado en consumir de manera compulsiva hasta el infinito. Y el resultado, dice, es un tren que se encamina a toda velocidad hacia el abismo. Periodista español, consultor ambiental y muchas cosas más, César-Javier Palacios dirige un blog de éxito en la Red, La crónica verde. Su último libro se titula Tengo pájaros en la cabeza… y otras preocupaciones (La Trébere), una recopilación de medio centenar de artículos medioambientales publicados en el periódico 20 Minutos. De su deslumbrante currículo citaremos también que ha trabajado en la Estación Biológica de Doñana, en la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y en SEO/BirdLife, y que actualmente es responsable de comunicacion de FSC España. Afirma que le entusiasma la interpretación de la naturaleza, la divulgación científica, la educación ambiental y los viajes. Desde 2004 trata de contagiar esta pasión por la conservación de la biodiversidad a través de sus textos sobre el discurrir de la vida.

Una entrevista de Quico Pérez-Ventana

 

– ¿De verdad el aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo?
 Quiero pensar que es posible.

– Según leemos en su blog, usted es naturalista, además de periodista ambiental, geógrafo, guía turístico y bloguero, entre otras actividades profesionales. ¿Qué es en mayor grado y por qué?
 Ante todo me considero una persona curiosa que trata de conocer con detalle todo lo que le rodea, entenderlo, sentirlo, y que disfruta divulgándolo, contagiando esa pasión por la vida tan inherente con el ser humano. En este sentido soy todas mis profesiones y ninguna de ellas en concreto.

– Dirige La Crónica Verde, el blog medioambiental del diario 20 Minutos. Describa su experiencia al frente de este portal.
 Son ya trece años ininterrumpidos de trabajo y más de 1.400 artículos publicados, que con 200.000 usuarios únicos al mes se ha convertido en la bitácora medioambiental con mayor impacto de la blogosfera en castellano. Estoy tremendamente agradecido a 20 Minutos y su director fundador, Arsenio Escolar, por haberme dado esta oportunidad y seguir apostando por mi trabajo. El blog me ha permitido tejer una maravillosa red de complicidades con los lectores, quienes me critican los errores con tanta pasión como me alaban los éxitos. En estos años he aprendido mucho de todos ellos y espero que ellos también se hayan impregnado con parte del cariño hacia la naturaleza que trato de transmitirles diariamente con mis artículos.

«Con el tiempo los pájaros de mi cabeza han ido a más y los gorriones a menos. Como decía Eduardo Galiano, la utopía está en el horizonte y sirve para caminar»

– Acaba de publicar el libro Tengo pájaros en la cabeza… y otras preocupaciones (La Trébere), una recopilación de artículos de temática medioambiental. ¿Por qué puede ser una buena idea que cualquier persona sensible a lo verde se asome a sus páginas?
 Son artículos breves de estilo muy cuidado con los que reflexiono respecto a esos temas que tanto nos preocupan hoy en día: naturaleza, bosques, mares, mundo rural, consumo, educación, urbanismo, salud o turismo. Creo que su lectura puede ayudar a entender mejor este mundo loco en el que vivimos y a mejorar nuestra relación con él.

– ¿Y por qué ese titulo tan idealista? Quizá porque el ecologismo no deja de ser un canto utópico, ¿verdad? Como aquella canción de Ismael Serrano de igual título.
 Yo también fui como ese niño que canta Ismael Serrano, que miraba a la ventana y soñaba con ser un astronauta pisando la luna, y el cielo lo cruzaban galeones, delfines, cometas, falúas. Y en mi cabeza sonaba el canto de un gorrión, de muchos pájaros, ideas y locuras utópicas. Con el tiempo los pájaros de mi cabeza han ido a más y los gorriones a menos. Soñar con un mundo mejor no es suficiente. Como decía Eduardo Galiano, la utopía está en el horizonte y sirve para caminar.

– En el pasado también nos sorprendió con una Guía sobre los árboles singulares de España. ¿Tan única es la hojarasca ibérica?
 En realidad he escrito ya tres libros dedicados a los árboles singulares, además de publicar una serie en El País Semanal. Son árboles con unas historias increíbles, los seres vivos más viejos que hay sobre la faz de la tierra, algunos con más de 2.000 años de edad. Tan antiguos como una catedral, tan bellos como un paisaje y tan delicados como una flor.

– «Conocer para proteger, proteger para conservar, conservar para disfrutar. Y divulgar, interpretar, entusiasmar», dice en unas líneas biográficas. ¿La base de todo es el conocimiento?
 Sin duda. Si no conoces es como si salieras al campo con los ojos y los oídos tapados. No puedes apreciar el valor de lo que te rodea. Por suerte en España tenemos grandes investigadores que están desentrañando los secretos del mundo natural, pero esta información debe fluir, no puede quedarse en publicaciones de alto impacto científico y escasa repercusión social. La divulgación es fundamental. Solo así la sociedad puede valorar por qué protegemos una especie o limitamos el acceso a un espacio.

– ¿Cree que hay suficientes medios de comunicación especializados en medio ambiente? ¿Hay bastantes periodistas medioambientales?
 Cada vez menos. Pertenezco a la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), un estupendo colectivo de profesionales que año tras año va viendo con alarma cómo la crisis de los medios de comunicación se lleva a muchos compañeros por delante, reduciendo o suprimiendo sus secciones especializadas. Quedan revistas punteras como Quercus o Ballena Blanca. También hay novedosas propuestas digitales como El Asombrario. Pero en los tiempos que corren son heroicos versos libres.

«El reto no es luchar contra el cambio climático, sino tratar de que no sea tan letal como se nos viene encima, mitigar su impacto»

– ¿Cómo se puede cambiar el mundo, o al menos hacerlo más verde, desde el periodismo? Ya sabemos lo que nos va a contestar: con entusiasmo.
– 
Entusiasmo y conocimiento, que es necesario transmitir a todas partes. Hay que saber aprovechar el inmenso poder de las redes sociales para llegar a cuantos más mejor. La sociedad está cambiando, ahora es mucho más crítica, más sostenible, y es algo que en parte se debe al trabajo de tantos y tan buenos educadores y divulgadores. Hay que seguir trabajando en esa dirección.

Portada de «Tengo pájaros en la cabeza... y otras preocupaciones» (La trébere), de César-Javier Palacios.
Portada de «Tengo pájaros en la cabeza… y otras preocupaciones» (La trébere), de César-Javier Palacios.

– ¿Los periodistas ambientales son ecologistas? ¿Deben ser un pelín pesimistas o alarmistas?
 No tienen por qué serlo. El ADN de un buen periodista es su imparcialidad, informar sin tomar partido, con objetividad. Otra cosa son los artículos de opinión. Ahí ya puedes expresar tus ideas personales. Y es cierto que con toda la información de la que ahora disponemos respecto al cambio climático, la extinción de especies, la sobrepoblación humana y tantos otros problemas globales, cualquier periodista ambiental bien informado será, si no ecologista, si al menos un ciudadano muy concienciado.

– Aún hay mucha gente –incluso primeros ministros– que niega el cambio climático, igual que la huella humana en la Luna. ¿Es un hecho cierto en términos absolutos?
 El cambio climático como consecuencia del calentamiento de la atmósfera debido al consumo masivo de combustibles fósiles es un hecho científicamente incuestionable y fácilmente constatable. Ya estamos sufriendo graves sequías, nieva menos, la temperatura media del planeta ha aumentado, las especies del sur avanzan y las del norte retroceden. El reto ahora no es luchar contra el cambio climático, sino tratar de que no sea tan letal como se nos viene encima, mitigar su impacto.

– ¿Todavía hay quien considera conceptos incompatibles el crecimiento económico y el desarrollo sostenible?
 Todo depende de hasta dónde queramos crecer. Pero con un planeta finito es evidente que el crecimiento infinito es imposible. Como recuerda y promueve nada menos que Naciones Unidas, el desarrollo sostenible busca satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Esto no lo duda nadie. Otra cosa es cómo ponerlo en práctica.

«Aquí, como en el Titanic, mientras el mundo conocido hace aguas por todas partes nosotros seguimos bailando alegres al son de la orquesta»

– Cítenos un Top 5 de los asuntos/especies que más le preocupen.
 El más grave problema al que se enfrenta la humanidad es el cambio climático, padre –o hijo– directo de todos los demás problemas. Le siguen la extinción masiva de especies, la contaminación de mares y ríos, el éxodo rural y, especialmente, la pérdida de esa conciencia planetaria de colectividad que antes teníamos y que estamos sacrificando en aras del individualismo y el consumismo feroz.

– Hay quien piensa que vivimos en un momento de emergencia ambiental y social, que son dos caras de la misma moneda. ¿Usted también lo ve así? ¿Es la sociedad realmente consciente de ese estado de emergencia?
 Desde que nuestros antepasados bajaron de los árboles hace cuatro millones de años no hemos hecho otra cosa que vivir en un constante estado de emergencia. En este caso la emergencia la estamos provocando nosotros con nuevos problemas nunca antes sufridos como la sobrepoblación mundial y el aumento del consumo, para los que de momento no tenemos una solución. Deberíamos estar muy preocupados, pero aquí, como en el Titanic, mientras el mundo conocido hace aguas por todas partes nosotros seguimos bailando alegres al son de la orquesta.

– ¿Qué podemos hacer para que las ciudades sean más verdes, más naturales?
 Hacerlas nuestras, quererlas más, cuidarlas, conocerlas, pasearlas. Dedicamos muchos esfuerzos y dineros a mejorar nuestras casas pero nos olvidamos de las ciudades donde vivimos, a las que muchas veces incluso ignoramos.

«El resultado es un tren que se encamina a toda velocidad hacia el abismo. Podemos ir algo más despacio, pero dar marcha atrás parece complicado»

– Venga, cuéntenos su agenda para los dos o tres próximos meses. Así entenderemos cómo es la vida de un naturalista.
 Pues acabo de concluir un trabajo para el MUSAC de León sobre el colonialismo en el Sáhara y de organizar en Valencia junto con mis compañeros de APIA un congreso nacional sobre periodismo y cambio climático. Esta semana doy una conferencia en Fuerteventura sobre árboles singulares de Canarias y estoy trabajando en varios proyectos de ecoturismo e interpretación de la naturaleza, además de mis colaboraciones periodísticas habituales en 20 Minutos y en El Asombrario.

– Dado que The Walking Dead –lo de los zombis en un mundo apocalíptico, ya sabe– es ficción, ¿qué tiene que ocurrir para que nos tomemos más en serio esto de cuidar el planeta?
 Espero que nuestra cada día mayor inteligencia nos permita adoptar los cambios necesarios para afrontar de forma sostenible una transición económica y social antes de que la propia naturaleza nos obligue a hacerlo con su habitual estilo catastrófico.

– Para terminar, una reflexión hacia los adentros. ¿Siente a veces que la protección de la naturaleza es una batalla perdida? ¿Tiene la sensación de estar ante un muro muy alto e infranqueable? Ahora que vuelven a estar tristemente de moda los muros y las fronteras…
 Yo no veo un muro, pero sí dos mundos: uno muy pequeño y minoritario que marca el camino hacia el cambio necesario y otro grande e influyente empeñado en consumir de manera compulsiva hasta el infinito y más allá. El resultado es un tren que se encamina a toda velocidad hacia el abismo. Podemos ir algo más despacio, pero dar marcha atrás parece complicado.

 

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