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España baja en el Índice de Acción Climática

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España pierde posiciones en el Índice de Acción Climática (CCPI, en sus siglas en inglés), un informe que evalúa las políticas contra el cambio climático de los países que suponen el 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En el puesto 38 de los 56 países analizados, España pierde cinco  puestos respecto del año pasado (dieciséis respecto de 2014) y vuelve a entrar en el listado de países con un grado de acción climática baja. Atendiendo a los países de la UE, España –el país más vulnerable al cambio climático de Europa– ocupa el puesto 20, solo por delante de Grecia, Polonia, Hungría e Irlanda.

El CCPI, coordinado por Germanwatch, New ClimateInstitute y ClimateAction Network, ha sido elaborado por un panel de expertos entre los que se incluye el responsable de Cambio Climático y Energía de SEO/BirdLife, David Howell. Ha sido presentado hoy, miércoles, en el marco de la XXIII Conferencia de las Partes del Convenio-Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23), que se celebra en Bonn (Alemania) hasta el 18 de noviembre, bajo la presidencia de Fiyi.

Clasificación del Índice de Acción Climática

Un año más, el informe deja vacantes los tres primeros puestos de la clasificación dado que ninguno de los Estados analizados –un listado que también incluye a la UE en su conjunto–, muestra un comportamiento adecuado para garantizar que el incremento de las temperaturas no sobrepasará el umbral entre el 1,5 y 2 grados centígrados.  Francia cede el testigo a Suecia como cabeza de ranking, seguido de Lituania y de Marruecos, que no solo lidera la acción climática en África sino que experimenta un significativo avance: en solo dos años ha pasado del puesto décimo al sexto por su bajo nivel de emisiones y sus ambiciosos objetivos de reducción para 2030. Su apuesta por las renovables augura una buena posición para el año que viene.

Brasil pasa del 40 al 19, a pesar de la “falta de consistencia” de las políticas emprendidas por el actual Gobierno, beneficiado por la alta presencia de renovables en su mix energético, entre otras cuestiones.  Y China, el mayor emisor a escala global, sube del 48 al 40 a pesar de que su actuación sigue en el nivel “muy bajo”. Su empuje en la diplomacia climática y sus planes de futuro, por ejemplo en renovables, mejoran su perspectiva.

Arabia Saudí ocupa el último lugar, precedido de Irán, Corea del Sur, Australia y Estados Unidos, que baja del puesto 43 al 56 espoleado por los movimientos de la Administración que preside Donald Trump y su ruptura con el Acuerdo de París. Por su parte, Rusia repite el puesto 53 y sigue recibiendo las críticas de los expertos por su falta de ambición yde acciones concretas.

España falla en lo interno

De todas las cuestiones analizadas, es en la de políticas climáticas donde España saca peores notas. En este apartado, que analiza las medidas concretas adoptadas por el país para reducir las emisiones a escala nacional e internacional, España ocupa el puesto 41, especialmente por su escaso nivel de compromiso en el ámbito interno. La calificación llama la atención si se compara con los lugares que ocupan países vecinos en este apartado: Marruecos lidera la lista de países en relación con las políticas climáticas en el cuarto puesto, Francia ocupa el sexto y Portugal el séptimo.

El CCPI también suspende a España en relación a sus avances para cumplir el escenario de emisiones previsto por el país para 2030 –sobre todo por las dudas sobre las emisiones asociadas a las centrales térmicas, los sectores de transporte, industria y agrario, y los incendios forestales– pero atisba buenas expectativas para cumplir los objetivos de uso de energía renovables previstos para 2030.

Compromiso diplomático, escasa acción interna

España no está sola en su escaso nivel de acción nacional. Después de una década de ascenso vertiginoso, los expertos del CCPI observan una paulatina reducción del ritmo al que crecen las emisiones de gas efecto invernadero en el mundo, lo cual evidencia que, poco a poco, el sistema energético mundial se va descarbonizando. Los datos sobre uso de energías renovables y uso neto de energía parecen confirmar esta tendencia pero, al tiempo, evidencian escasos niveles de implementación real de los términos pactados en París hace dos años.

“El informe revela, por ejemplo, que la UE expresa su compromiso con el Acuerdo de París pero, al tiempo, evita una acción climática real en casa. Europa debe convertir las palabras en hechos y realizar mayores reducciones de emisiones de las previstas. El actual debate sobre energías limpias y los próximos presupuestos europeos son dos excelentes oportunidades para elevar la ambición”, explica el director de ClimateAction Network, Wendel Trio.

“Es de lamentar que el país más vulnerable al cambio climático de la UE ocupe una posición tan baja en el ranking no solo en el contexto internacional, sino en el europeo. Es una muestra más de la tímida posición del Gobierno español, y del resto de fuerzas políticas, en las negociaciones en Bruselas sobre esta cuestión crítica para España. Y también evidencia la falta de ambición del actual Ejecutivo, que se manifiesta en contra del autoconsumo solar mientras apoya el carbón, que deja para otro momento la cuestión de la ecofiscalidad o que sigue sin resolver la dependencia de los combustibles fósiles del sistema de transporte”, concluye el responsable de Cambio Climático y Energía de SEO/BirdLife.

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