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Félix Rodríguez de la Fuente y los lobos

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Cuando tenemos ante nosotros a personajes tan emblemáticos como Félix Rodríguez de la Fuente, cabe preguntarnos muchas cosas. ¿Cómo forjaron su leyenda? ¿Nacieron con un don? ¿Hubo algo que les hizo ver las cosas de manera diferente al resto de la gente? Y parece que la respuesta está en esta última pregunta. Al menos en el caso de Félix Rodríguez de la Fuente, puesto que parece que el encuentro con un lobo pudo marcar lo que sería su vida como naturalista.

Eso es lo que se destaca de un estudio presentado por Jordi Puig y Fernando Echavarri, investigadores en Educación Ambiental de la Universidad de Navarra. Ambos han publicado un artículo científico muy interesante sobre las SLE, siglas en inglés de Experiencias de Vida Significativas. Experencias que pudieron marcar la vida de algunos de los naturalistas más importantes que hoy conocemos.

En concreto, el estudio de Puig y Echavarri se basa en tres personajes. El citado Félix Rodríguez de la Fuente; Ernest T. Seton, uno de los fundadores de los Boy Scouts en Inglaterra; y Aldo Leopold, impulsor del movimiento conservacionista y de la filosofía ambiental de Estados Unidos.

¿Qué son las SLE?

Se trata de un término nacido en Estados Unidos allá por los años 90. Se utiliza para referirse a “experiencias desencadenadas por un evento en el medio natural y que generan un intenso sentimiento de comunión con él. Estas vivencias tienen algunas características propias, como el hecho de que ocurren de repente, generan la pérdida de la noción del tiempo, se perciben como experiencias espirituales o trascendentales, aportan un fuerte sentimiento de bienestar y paz y, finalmente, provocan cambios en la persona que los experimenta, así como en su sensibilidad hacia la naturaleza”, explica Fernando Echavarri.

¿Y para qué pueden servir estas experiencias? Sin lugar a dudas, para Echavarri son herramientas de gran utilidad en educación ambiental. “No se trata tanto de intentar replicar vivencias como las suyas, sino de servirnos de la narración de estas experiencias por su valor científico, pero también por la fuerza espiritual que implica observar a la naturaleza en su verdadera profundidad. También pueden ayudarnos a desarrollar herramientas y aptitudes que nos permitan ver esa doble vertiente física y espiritual que posee el medio natural“, asegura.

La mirada de un lobo

La biografía de los tres naturalistas citados en el estudio tiene algo en común, la mirada de un lobo. Los tres tuvieron SLE que se desencadenaron a raíz mirar a un lobo. Algo que ellos mismos describieron como un punto y aparte en la construcción de su conciencia ambiental.

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