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Global Nature recibe el premio BBVA por su actividad de conservación de los humedales

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La Fundación BBVA ha fallado los premios a la Conservación de la Biodiversidad distinguiendo en la categoría de Actuaciones en Conservación de la Biodiversidad en España 2012 a la Fundación Global Nature por su excepcional contribución a  la recuperación de los humedales. En la categoría de Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica el ganador ha sido el Instituto para la Conservación de las Ballenas (ICB), en Argentina, "por su extraordinaria contribución durante más de cuarenta años al conocimiento y la preservación de la ballena franca austral". Por último, en la categoría de Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad el galardón ha sido para el fotógrafo español Daniel Beltrá, "por documentar y difundir a través de su innovador trabajo fotográfico la fragilidad y el deterioro de algunos de los ecosistemas más amenazados del planeta"

Los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad reconocen a organizaciones que desarrollan políticas o funciones de conservación medioambiental, así como a comunicadores cuyo trabajo contribuye a proteger el patrimonio natural. Establecidos en 2004, están dotados con 580.000 euros distribuidos en tres categorías, lo que los sitúa entre los galardones medioambientales más importantes a escala internacional.

Humedales como fuente de riqueza

Cada año, más de 20.000 personas visitan la Laguna de la Nava, en Palencia, para contemplar gansos, garzas y otras muchas especies de aves, hoy consideradas un recurso esencial en la economía de la región. Es solo un ejemplo de los logros de la Fundación Global Nature, que en sus dos décadas de existencia ha recuperado 88 humedales por comunidades autónomas en toda España y los ha convertido en motores del desarrollo local. Otros ejemplos son los Humedales del Guadiana, en Toledo, Cuenca y Guadalajara, o las Lagunas de Villacañas, en Toledo.

La "excepcional contribución" de la Fundación Global Nature a la protección de "un tipo de ecosistema altamente amenazado y fundamental para la biodiversidad", señala el acta, "facilita la conservación de un gran número de especies vulnerables y en peligro de extinción".

Los humedales están entre los tipos de hábitat de mayor biodiversidad; España, sin embargo, ha perdido en el último siglo el 60% de sus humedales. La Fundación Global Nature, que celebra este año su veinte aniversario, ha hecho frente a este fenómeno buscando no sólo la conservación de esos ecosistemas, sino también su integración en la forma de vida de las comunidades locales "contribuyendo al desarrollo económico en zonas rurales y a la sensibilización social". Gracias a su labor se han recuperado humedales que ocupan en total más de 2.700 hectáreas, donde viven una veintena de especies amenazadas.

Más del 40% de las especies amenazadas en España dependen de los humedales en algún momento de su ciclo biológico. Pese a esta importancia ecológica y también económica -los humedales influyen en la regulación de las aguas superficiales y subterráneas y por tanto en un sinfín de actividades humanas-, el pasado siglo España perdió un 60% de humedales. Por ello la conservación de este tipo de hábitat ha sido objetivo prioritario para la Fundación Global Nature desde su creación.

“La concesión del premio a la Fundación Global Nature supone el reconocimiento de 20 años de trabajo en la restauración de ecosistemas, muchas veces olvidados, como son los humedales, y por la apuesta, con frecuencia incomprendida, por las nuevas tecnologías para la conservación de los recursos naturales. En estos momentos duros, España solo podrá salir adelante con la decisión firme de conservar los recursos estratégicos de nuestro país, como son el agua, la biodiversidad y las energías renovables”, ha señalado Eduardo de Miguel, director-gerente de la ONG.

La candidatura de Global Nature ha sido presentada por Miguel Delibes de Castro y Gonzalo Nieto Feliner, ambos investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Joaquín Araújo, periodista y naturalista; Tobias Salathé, de la Convención RAMSAR de humedales; y Manfred Niekisch, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Siguiendo a las ballenas

El segundo de los premiados ha sido el Instituto de Conservación de Ballenas, de Argentina, una organización no gubernamental fundada por los autores de una técnica que ha impulsado enormemente la conservación de cetáceos en todo el mundo desde 1970. Se trata de la fotoidentificación centrada en los rasgos diferenciadores de cada individuo, el equivalente a las huellas dactilares de los humanos. En la ballena austral, cada individuo presenta un patrón distintivo en sus callosidades, que son zonas de piel engrosada y de consistencia córnea en la parte superior y lateral de la cabeza.

La fotoidentificación permite seguir a las ballenas e investigar su comportamiento de forma no invasiva y hoy en día el ICB cuenta con más de 155.000 fotografías de 2.850 individuos. Sus resultados son la base de diversas actuaciones de conservación de la especie y se recogen en más de sesenta publicaciones científicas y presentaciones a congresos.

"Nuestras investigaciones han generado conocimiento sobre la biología de las ballenas francas australes, esencial para el desarrollo de planes de manejo y conservación a largo plazo", explican los investigadores del ICB. Estos resultados "han servido de base en la toma de decisiones para la conservación de esta especie, promoviendo la creación de Áreas Marinas Protegidas y de Santuarios Balleneros".

El ICB ha contribuido a regular el turismo de avistaje y a fortalecer la presencia de la sociedad civil en la Comisión Ballenera Internacional. También ha desarrollado programas educativos que promueven la participación de miles de personas en la conservación de las ballenas y su hábitat.

"Es un honor inmenso recibir este premio. La investigación no letal y el desarrollo del turismo de observación han cambiado nuestra perspectiva de estos gigantes marinos, hoy convertidos en un indicador de la salud de los océanos. La cacería de ballenas fue en el pasado la principal amenaza de estos animales, y los esfuerzos se enfocaban en detenerla; pero en el presente las amenazas son múltiples y ponen en riesgo no solo a las ballenas sino a toda la biodiversidad marina. ¡Protegerlas es protegernos también a nosotros mismos!”, ha indicado el Diego Alejandro Taboada, presidente del ICB.

La candidatura del ICB ha sido presentada por: Claudio Campagna, del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia; Guillermo Harris, de la Fundación Patagonia Natural; Andrea Cocucci, de la Universidad Nacional de Córdoba; Bárbara Galletti, del Centro de Conservación Cetácea; Randall Reeves, de la UICN; y Robert Brownell, de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera estadounidense (NOAA).

Aerial view of Arctic Sea ice during its lowest-recorded extent in September 2012.

Aerial view of Arctic Sea ice during its lowest-recorded extent in September 2012.

Por último, el fotógrafo Daniel Beltrá (Madrid, 1964) ha recibido la noticia del premio mientras trabaja en la cuenca del Amazonas en Brasil. Aunque es presentado a menudo como un artista, podría decirse que su labor se aproxima más a la de un reportero de guerra, que cubre conflictos entre la sociedad humana y su entorno. Asegura que este galardón le ayuda a desarrollar su trabajo "con independencia".

Por teléfono dice que las imágenes que buscan ofrecer solo la belleza de la naturaleza transmiten, en su opinión, "un espejismo, una visión ideal al margen de la situación real". Su motivación es otra: "Lo que más me preocupa es la protección de la naturaleza. La fragilidad de nuestros ecosistemas es el hilo conductor de mi trabajo. El esplendor de la naturaleza y su deliciosa complejidad son mi inspiración diaria. Mis fotos pretenden captar la transformación que nuestro mundo experimenta a causa del impacto del ser humano". 

Fuente: www.fbbva.es

 

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