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Grelina, la hormona de las aves migratorias

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El programa Migra estudia las aves migratorias desde 2011 gracias a SEO/Birdlife y a la Fundación Iberdrola. El objetivo es conocer la migración y movimientos de las aves en España. Ahora se ha descubierto que la hormona grelina es fundamental para las aves en sus trayectos migratorios.

Programa Migra de SEO/Birdlife y Fundación Iberdrola

Investigadores de varios centros demuestran por primera vez que la hormona grelina controla la conducta de las aves migratorias. Se trata de una hormona que regula el apetito y da la señal de salida a las aves para que continúen su viaje migratorio. Estas aves migratorias pueden hacer paradas en su migración de pocos días a varias semanas para reponer energía, como la carraca europea, de 2 a 41 días según datos del programa Migra de SEO/BirdLife migraciondeaves.org

No estaba claro qué señales fisiológicas desencadenaban la decisión de las aves de continuar su vuelo tras sus paradas para reponer fuerzas durante su migración. Un equipo de investigadores ha identificado por primera vez la hormona grelina como señal para el cerebro de las aves. La grelina, una hormona reguladora del apetito en los mamíferos, se midió en niveles elevados en currucas mosquiteras con altos niveles de grasa, lo que indicaba que ya estaban preparadas para migrar. Las aves inyectadas con grelina adicional mostraron una disminución del apetito y un aumento de la inquietud migratoria.

El regreso de las aves migratorias

Cada año, miles de millones de aves migratorias regresan a Europa desde sus zonas de invernada. Dado que sus reservas de energía no son suficientes para un vuelo sin escalas hacen paradas en el camino para descansar y reponer sus reservas de grasa. Que las aves migratorias deben detenerse en su largo viaje está claro, pero ¿cuánto tiempo descansan y qué señales les indican a las aves que deben continuar su camino? Hasta ahora no estaba claro.

Un equipo de investigación dirigido por Leonida Fusani del Instituto de Etología “Konrad Lorenz” y del Departamento de Biología Cognitiva de la Universidad de Viena (Austria), junto con Wolfgang Goymann del Instituto Max Plank de Ornitología en Alemania, han confirmado que la hormona grelina controla el comportamiento migratorio de las aves. Además, han demostrado que una forma de la grelina, que se había considerado una forma inactiva de la hormona, es en realidad mucho más influyente de lo que se había supuesto anteriormente.

La grelina da la señal de salida

Una red de hormonas regula el apetito en los mamíferos. Las hormonas señalan cuánto alimento comemos y cuándo hemos tenido suficiente. Además de la leptina y el cortisol, la grelina se ha identificado como un factor especialmente importante en la regulación del apetito. “La hormona fue identificada recientemente en las aves, por lo que investigamos si también podría jugar un papel en el comportamiento de las aves migratorias”, explica Fusani. A través de dos estudios experimentales con la curruca mosquitera los investigadores encontraron evidencias de que la grelina funciona como un indicador y una señal para que las aves continúen su viaje migratorio.

En su escala en la isla de Ponza, Italia, los investigadores primero midieron las reservas de grasa y las concentraciones de grelina en las aves. El análisis reveló que las concentraciones de grelina en sangre de las currucas “gordas” o con más grasa —la principal fuente de energía que emplean las aves en su migración—, eran más altas que en las aves más delgadas. “La concentración de la hormona se correlacionó muy bien con el índice de masa corporal de las aves”, indica Goymann. Las concentraciones de hormona de las aves reflejaban así su condición física. Incluso las aves en cautividad del propio estudio han mostrado la necesidad de migrar en el momento apropiado.

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