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Una jirafa gigante de cuello corto y cuatro cuernos

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¿Imaginas cómo sería Madrid hace nueve millones de años? Posiblemente no. Te encontrarías con una sabana poblada de incontables animales. Desde osos e hienas, hasta tigres dientes de sable, mastodonts y rinocerontes. Además, es posible que te cruzases con un ejemplar tan enigmático como único, una jirafa gitante de cuello corto y con cuatro osiconos, esos curiosos apéndices en forma de cuerno, que salen de la parte delantera del cráneo.

Esta jirafa pertenece a una especie desconocida hasta la fecha, la Decennatherium rex. Un ejemplar cuyos fósiles han sido encontrados en el yacimiento del Cerro de los Batallones, en Madrid, durante varias excavaciones. Los investigadores de tal hallazgo pertenecen al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN) y al Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP). Los resultados de esta investigación han sido publicado en la revista científica PLOS One.

Al parecer, el linaje de esta jirafa persistió hasta hace 11.000 años, en el Pleistoceno. Se piensa que pudo convivir con los humanos. Los fósiles encontrados tienen una antigüedad de nueve millones de años. “Los fósiles, que incluyen el esqueleto completo de un ejemplar, componen una de las mejores colecciones mundiales recuperadas de esta familia”, ha explicado María Ríos, investigadora del MNCN.

Decennatherium rex es la forma más basal y antigua de un linaje ya extinto de jiráfidos gigantes con cuatro osiconos. No son antepasados de las actuales jirafas y ocapis, sino que constituyen un linaje evolutivo aparte”, ha confirmado a los medios Israel M. Sánchez, investigador asociado al ICP.

Comparativa. Foto: ICP / MNCN
Comparativa. Foto: ICP / MNCN

Las jirafas actuales

Los jiráfidos, es decir, la familia de jirafas y ocapis, actualmente solo viven en África. No obstante, antiguamente, durante el Mioceno, vivieron también en Eurasia. En la actualidad, este grupo de animales está compuesto por cuatro especies de jirafas, que habitan en las sabanas subsaharianas, y el ocapi, que vive en los bosques del Congo y que acrece del famoso cuello alargado de sus familiares.

El ejemplar encontrado tampoco tenía el cuello largo, pero sí cuatro osiconos de hasta cuarenta centímetros. Dos de ellos sobre los ojos y otros dos en la parte trasera del cráneo, más grandes y curvados hacia atrás.

En cuanto a su tamaño, se ha podido saber que se encuentra entre las jirafas actuales y el ocapi, llegando a pesar un poco menos de una tonelada y midiendo dos metros y medio de alto. “Hemos comprobado que se produjo un aumento de talla a lo largo del tiempo en este linaje de jirafas y que D. rex era pequeña comparada con las especies más recientes”, explica Ríos. “Los caracteres craneales y dentarios permiten deducir que esta jirafa tenía una alimentación mixta porque, a diferencia de las actuales, que son principalmente ramoneadoras, Decennatherium rex se alimentaba de hojas, frutos y ramas, pero también de hierba”, concluye.

El Cerro de los Batallones

El yacimiento del Cerro de los Batallones, situado en la localidad madrileña de Torrejón de Velasco ha sido una mina de numerosos fósciles del Mioceno superior. Entre las especies encontradas hay jirafas, tortugas gigantes, antílopes, pumas y osos, entre otras.

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