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La lluvia, ayuda con riesgos en la Galicia quemada

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Las precipitaciones que han seguido al fin de semana de los incendios en Galicia pueden llegar como una salvación para que el fuego amaine. Pero de ser muy fuertes, puede traer consecuencias muy negativas para los ríos y embalses.

Al perro flaco todo son pulgas. Después de los incendios que se han comido una parte importante de los bosques gallegos, además de zonas de Asturias y norte de Portugal, las lluvias de esta semana se presentan casi como un milagro. Pero no todas las consecuencias del agua son buenas después de este tipo de catástrofes. En el caso de que se produzcan lluvias torrenciales podrían provocar el arrastre de cenizas y demás restos tóxicos hacia los embalses, contaminando el agua y, en consecuencia, la vida marina. Así lo ve Serafín González, investigador del CSIC, quien además, advierte de las posibles consecuencias para nuestra salud si llegamos a beber este agua.

Por otra parte, en caso de una sequía, “se agravan los efectos”, explica el investigador, debido a la pérdida de capacidad de almacenamiento de agua de los suelos y la disminución drástica de su fertilidad después de un incendio, aumentaría la llegada de toxinas a zonas vitales para la producción y economía de la comunidad.

Otro sector afectado por el arrastre de las cenizas a zonas de agua son los mariscadores en las rías. “Si vienen muchas lluvias y arrastran mucha ceniza, van a ser afectados”, teme el presidente de la federación de cofradías de Pontevedra, José Antonio Gómez, quien intenta a la vez restar preocupación sobre el tema explicando que aún hay que evaluar los daños y que, de momento, la situación en las rías no es grave.

De momento, la bajada de temperatura y las lluvias leves, son favorables para la situación. Galicia espera que su cielo le dé un respiro.

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