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Linces en la tragedia de Doñana

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Cenizas, humo, calor y llamas, muchas llamas. Saltaba la tragedia en la zona del Parque Nacional de Doñana con un enorme incendio cuyas repercusiones aún están por cuantificar. Ardía el entorno de una de las reservas de la biosfera más importantes de Europa. Las instalaciones del centro de cría en cautividad de El Acebuche (Huelva) estaban en peligro y, con ella, los ejemplares de linces ibéricos –el felino más amenazado del planeta– que allí vivían. Gracias a la colaboración de los técnicos del centro de cría se pudieron salvar gran parte de los ejemplares.

Algo más de una hora tuvieron para evacuar El Acebuche. Cerbatanas con dardos anestesiantes, jaulas trampas y hasta cazamariposas eran utilizados para intentar recoger al mayor número posible de linces. La prioridad era salvarles la vida ante la llegada del fuego. Pudieron recoger 14 ejemplares, nueve adultos y cinco crías, pero tuvieron que dejar atrás a 13 más cuando el humo empezó a asomarse por la zona. El protocolo es claro en este tipo de casos: capturar al mayor número de ejemplares y dejar las puertas abiertas de las instalaciones para que el resto pueda escapar si las llamas hacen acto de presencia.

Fallecimiento de un lince

Los técnicos metieron como pudieron a los animales en los coches y los trasladaron por seguridad a la comisaría de Policía Local de la localidad onubense de Matalascañas, donde pasaron la noche. Una huida y un transporte estresante que pudieron ser causantes del fallecimiento de Homer, una hembra reproductora, las más valiosas para evitar la extinción de este felino.

Los otros 13 linces que no pudieron capturar están localizados y a salvo. Con el centro de nuevo abierto, once de ellos fueron de nuevo introducidos en El Acebuche, muchos de ellos no llegaron a salir del recinto. Otros dos, que estaban perdidos, fueron localizados por su rastro y ya se habían instalado jaulas en el perímetro para su captura y rescate.

Linces en centros de cría en cautividad

El Acebuche fue el primer centro de este tipo que se creó para luchar por la conservación y la protección del lince ibérico. En él nació en 2005 la primera cría en cautividad. Ahora hay cinco centros en total repartidos por España y Portugal, precisamente distribuidos para evitar que una catástrofe de estas características pudiese afectar al programa de recuperación ex situ. “No podíamos tener todos los huevos en la misma cesta”, ha afirmado Miguel Delibes, presidente del Consejo de Participación de Doñana y uno de los mayores expertos de este felino.

Desde NaturaHoy agradecemos el esfuerzo de todos los efectivos que han trabajado, trabajan y trabajarán para evitar catástrofes naturales como esta.

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