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Los animales más lentos del mundo

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Hay animales capaces de recorrer kilómetros en pocos minutos. Otros tienen fuerza de sobra para derribar un árbol a golpes, otros unas fauces tan poderosas que podrían triturar el tronco del árbol caído con sus dientes como si estuviesen mascando chicle y otros que pueden hacerse invisibles ante tus ojos. Sin duda, la fauna terrestre está llena de especies con cualidades fascinantes. Claro que también los hay tan asombrosos como ver secar pintura en la pared, animales que observarlos es como mirar una fotografía. Son los animales más increíblemente lentos del mundo.

¿Cuántas veces has oído eso de “eres más lento que una tortuga”? Sin duda, es el animal lento por excelencia, pero hay una especie de tortuga en concreto que se lleva la palma. Se trata de la tortuga gigante que habitan en las islas Seychelles y Galápagos. Su lentitud se debe sobre todo a su pesado cuerpo y caparazón, ya que pueden alcanzar hasta 350 kilos. Otro lento de los de siempre es el caracol terrestre. Este animalito se desplaza por contracción muscular arrastrando el peso de su característica concha, es decir, lo que es ir literalmente “con la casa a cuestas”. Y muy cercana a él se encuentra la babosa plátano, con un movimiento similar al de los caracoles, su velocidad media es de 3 kilómetros por hora.

Para cerrar el apartado de los más conocidos por su lentitud, hablamos del perezoso. Este animal que despierta la simpatía y envidia por su vida contemplativa del resto de las especies del planeta es natural de América. No es solo que sea lento, es que no se mueve, puede estar en un árbol sin hacer nada durante días y solo se cambia a otro si es absolutamente vital e imprescindible.

Lori
Lori

En los menos conocidos o con menos fama de lentos, empezamos por los loris, una especie de la que no podemos dejar de decir que su captura para el comercio está poniendo en serio riesgo a la población. Este tierno primate de enormes ojos, se diferencia del resto de los monos por su carencia total de agilidad, con una velocidad máxima de 2 kilómetros por hora, ¡más lento que la babosa! Menos mal que la naturaleza es sabia y pone a esta panda de lentorros a vivir en árboles donde pueden evitar más peligros. Como el caso del koala que vive en los eucaliptos de Australia, se dice que sus movimientos lentos se deben a su escasa visión.

Koala
Koala

Pero no solo la tierra firme está llena de animales increíblemente lentos. En el agua nos encontramos con los caballitos de mar, incapaces de moverse con la misma soltura que los demás peces debido a la curiosa estructura de su cuerpo. Mientras que otras especies acuáticas cruzan todos los océanos, el caballito con una velocidad máxima de 8 km/h, opta por permanecer en un solo sitio durante toda su vida.

Caballito de mar
Caballito de mar

Uno puede pensar en la razón por la que la selección natural ha dejado existir a estas especies hasta hoy. Será que, en el fondo, no hay que tomarse la vida con tanta prisa.

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