Portada » Biodiversidad » Los animales, víctimas de las guerras en África

Los animales, víctimas de las guerras en África

0
Acciones
Pinterest Google+

Un reciente estudios sobre cómo afectan las guerras africanas a las poblaciones de rinocerontes, elefantes, gorilas y antílopes muestra los resultados de la disminución de estas.

La guerra no solo tiene víctimas humanas. Ni siquiera los llamados “efectos colaterales”, ese eufemismo del justos por pecadores, afectan solo a las personas. Así lo ha demostrado recientemente un estudio llevado a cabo por el investigador de la Universidad de Princeton (EE UU), Joshua Daskin, junto al científico Robert Pringle, de la Universidad de Yale (EE UU). En él se aprecia como la tendencia de estas especies a verse diezmadas por los conflictos bélicos.

El análisis se llevó a cabo cuantificando y comparando el número de animales dentro de un periodo de guerra significativo dentro de un margen de cinco décadas, desde 1945 a 2010. Dentro de este marco de tiempo se encuentra la Guerra de Independencia de Mozambique que duró 15 años (1977-1992). Los científicos pudieron comprobar que durante la guerra el 90% de los grandes mamíferos del Parque Nacional de Gorongosa fue asesinado. Tras finalizar el conflicto, se comenzó a estudiar el periodo de recuperación hasta 2010, en el que se pudo comprobar que el 80% de la fauna se había recuperado. “Donde el conflicto ha sido más frecuente, a las poblaciones de vida silvestre les ha ido peor”, afirma Daskin y añade: “de hecho, no hemos encontrado poblaciones que aumenten de tamaño en esos lugares. Pero encontramos relativamente pocas extinciones completas, lo que sugiere que las regiones posconflicto pueden proporcionar un gran potencial para iniciativas de restauración”.

El estudio cuyos resultados fueron publicados en la revista Nature analizó las consecuencias de los conflictos en 253 poblaciones sobre 36 especies de grandes herbívoros en 126 áreas protegidas de 19 países de África.

Siguiente noticia

Una ley de Bolivia ataca al Amazonas

Siguiente noticia

El gran acuario de Espíritu Santo