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México trata de salvar a su ajolote de la extinción

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El ajolote es un anfibio icono del país centroamericano. Ahora su supervivencia peligra e investigadores del país intentan evitar que desaparezca.

Es uno de los animales más llamativos del mundo. Una especie de cruce entre una rana y Xiuhcoatl, el dragón de la mitología azteca que acabo con los enemigos de aquella civilización y que según la propia cultura de la región es la advocación en la tierra del dios Xólotl, y que ahora lucha por no desaparecer en el Refugio Chinampa, creado con este fin.

Luis Zambrano, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que el plan de su equipo consiste en “mejorar las condiciones, hacer agricultura tradicional, retirar pesticidas, quitar fertilizantes, generar refugios para que sea el hábitat perfecto para que el ajolote sobreviva”. Plan que se ha conseguido poner en marcha después de que el gobierno mejicano haya invertido 7’5 millones de pesos, unos 322.280 euros, en evitar la extinción de uno de sus iconos nacionales. Eso sí, la ayuda llega con seis meses de retraso.

Las chinampas son pequeñas extensiones de tierra para cultivo que se construyen en charcas, y donde el ajolote encuentra su hábitat ideal para vivir. El problema es que estas estructuras se están perdiendo dando paso a construcciones modernas que destruyen el ecosistema. El programa de Zambrano busca también la recuperación de estos espacios para favorecer la reproducción de la especie.

La desaparición de este anfibio supone no solo la perdida de la especie en sí misma, sino de parte de la cultura mejicana, para la que a lo largo de los siglos ha tenido varios significados y papeles dentro de su pueblo. Y la preocupación es máxima, la población del ajolotes pasó de 6.000 ejemplares por kilómetro cuadrado en 1998 a solo 36 en 2014, según informa el último censo desde el que han pasado casi 4 años.

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