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MIGdata, la base de datos de la migración en el Estrecho

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Se estrena la web MIGdata, la gran apuesta de la Fundación Migres para convertir 20 años de seguimiento de aves y ciencia en el Estrecho en una herramienta que impulse ciencia e investigación en este punto caliente del planeta.

La Fundación Migres ha mantenido durante dos décadas un programa de seguimiento de la migración de cigüeñas y aves rapaces entre los dos continentes, con protocolos científicamente estandarizados. En este periodo, se ha registrado diariamente la migración de aves planeadoras por un equipo de ornitólogos profesionales, apoyados por cientos de voluntarios y colaboradores (más de 1.500) desde julio hasta octubre en observatorios fijos.

Veinte años de avistamientos de aves

En el periodo 1999-2018 se han contabilizado 9.817.479 de aves planeadoras. En coincidencia con este 20 aniversario, se lanza el proyecto más singular en el que ha ido trabajando la Fundación durante el último año. La plataforma (https://app.migdata.es) actúa como unión entre investigadores de diversas disciplinas sobre este territorio.

El programa recopila en abierto los datos de aves migradoras, pero además los de mariposas nocturnas y de los diversos cetáceos que pasan por el Estrecho.

Esta iniciativa de la Fundación Migres, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, dispone de información geofísica útil, para relacionarla con las variables biológicas y cuantificar el impacto del cambio climático sobre el medio natural.

Foto: John Wright.
Foto: John Wright.

La APP MIGdata: cuatro espacios protegidos

La aplicación registra datos sobre 4 espacios protegidos. Se trata de los parques naturales de Los Alcornocales, el Estrecho, sierra de Grazalema, y La Breña y Marismas del Barbate. Todos ellos representan hábitats de gran valor ecológico cercanos al estrecho de Gibraltar, de importante papel al proporcionar a las especies migrantes los recursos para la supervivencia.

MIGdata es una herramienta única para un espacio tan singular como el Estrecho, al que acuden expertos de todo el mundo. Irá ampliando datos y prestaciones de continuo, y permite conocer –y así a la larga prevenir y paliar– los efectos del cambio climático, de tan clara incidencia en este punto caliente de biodiversidad.

El cambio global está aquí

Los primeros análisis realizados a través de MIGdata muestran, por ejemplo, la  relación entre las temperaturas y la precipitación respecto a la migración de algunas especies de aves. Al aumentar la temperatura se producen adelantos en las fechas de paso, mientras que con la lluvia el efecto es el opuesto. Estos resultados coinciden con diversos trabajos de investigación llevados a cabo previamente.

Después de 20 años de trabajo, y de casi 10 millones de aves contadas (3,5 millones de cigüeñas y 6,3 millones de aves de presa) ya existen referencias de cómo se produce el cambio global a través de sus efectos en la migración de aves en el Estrecho.

Cambios en el número

En general el número de cigüeñas y rapaces en paso por el Estrecho ha aumentado, especialmente en la última década, lo que evidencia la recuperación de las poblaciones de la mayoría de especies de aves planeadoras.

Sin embargo algunas de ellas, como el busardo ratonero, han dejado de cruzar porque ya no migran o migran distancias más cortas, hecho que también repiten muchas cigüeñas blancas y otras especies.

Además, cada vez es más frecuente la aparición de especies de filiación africana, como el buitre moteado y el ratonero moro, que están colonizando de forma natural el sur de la Península.

Cambios en las fechas

Los calendarios de paso también se modifican. En general, las aves llegan significativamente antes en primavera, pero muestran distintas respuestas en otoño: algunas adelantan la migración (como las cigüeñas blancas o distintas especies de águilas), y otras permanecen más tiempo en la península (como los ratoneros).

Esta información resulta fundamental para establecer políticas efectivas de conservación, y permite valorar los cambios que se producen en los ecosistemas del planeta, así como la capacidad de adaptación de las diferentes especies.

Centinelas ambientales

La actividad humana ejerce un fuerte impacto sobre la Tierra, y sus repercusiones globales distan mucho de estar bien conocidas, menos aún su efecto sobre cada una de los millones de especies que habitan la Tierra. Esto obliga a centrar los esfuerzos sobre grupos de organismos con un marcado carácter bioindicador, cuya respuesta concreta refleje los efectos generales sobre los ecosistemas.

Las aves juegan un papel importante como centinelas ambientales: organismos bien conocidos y fáciles de estudiar, distribuidos por prácticamente todos los ambientes de la Tierra. Ocupan los niveles superiores de las pirámides tróficas de la Naturaleza, y sus poblaciones responden cumplidamente a los cambios en los ecosistemas.

Son especialmente valiosas las respuestas de las aves de presa, por sus elevadas exigencias ecológicas, pero también las aves migratorias en general, porque precisan de un buen estado de conservación de los distintos hábitats que utilizan durante sus periplos.

El Estrecho, ideal para el estudio de aves

El Estrecho de Gibraltar representa un lugar idóneo para el estudio de las aves. Especialmente las planeadoras evitan sobrevolar grandes masas de agua, por lo que el Estrecho, con tan solo 14 kilómetros, es el punto de conexión más favorable entre ambos continentes.

El Programa Migres es uno de los mayores esfuerzos sostenidos de seguimiento de aves migratorias que se realiza en Europa. Desde 1997, año en el que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía lanza este proyecto, el Programa Migres ha trabajado intensamente con el doble objetivo de obtener información biológica relevante sobre el fenómeno de la migración de aves en el estrecho de Gibraltar y de difundir en la sociedad su trascendencia. Desde 2003 el programa es coordinado y desarrollado por la Fundación Migres.

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