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Nala, la leona que sobrevivió al tráfico ileal

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La historia de Nala tiene un final feliz. Esta leona nació en cautividad, pues el objetivo de sus dueños –que regentaban un criadero ilegal en Francia– era venderla a un circo en el mercado negro. Sin embargo, una operación policial contra el tráfico de animales la salvó. A ella y a otros cinco leones que fueron rescatados. Ella fue enviada a un centro de rescate que posee la ONG AAP Primadomus en Alicante. Tan solo un año y medio después ya tiene un hogar definitivo, todo un santuario para felinos en Sudáfrica. No estará sola, pues le espera Saaed, otro joven león que fue recuperado de un zoológico tras ser arrasado por el conflicto armado de Siria.

El final feliz para Nala

Es un caso bonito, pero por desgracia son muchos los animales que corren la suerte nefasta y terminan muriendo en zonas lúgubres y en condiciones nefastas. En este aspecto tiene mucho que decir Primadomus, esta ONG holandesa –se financia casi en exclusividad con las aportaciones de sus 160.000 socios– pide que se se haga una ley europea para prohibir el uso de animales salvajes en circos y su cría para estos fines. Cataluña, Baleares, Murcia y Galicia ya han dado el paso en España para prohibir esto.

“Los espectáculos circenses no ofrecen una imagen real de los animales salvajes en libertad, ni una visión científica, ni educativa. Los circos no se adecúan a los estándares del siglo XXI porque perpetúan una práctica cruel e irresponsable”, explica Pilar Jornet, directora de Primadomus. El caso de Nala –que cuenta con dos años y medio de edad– es aislado, pues consiguió salvarse tras vivir en un estado físico deplorable y ha vivido en el centro de rescate que la ONG gestiona en la ciudad alicantina de Villena desde entonces. Allí residen de forma temporal veinte grandes felinos y ciento diez primates.

El traslado de Nala

Diez horas de vuelo ha necesitado Nala para viajar desde Madrid a Johannesburgo, la capital de Sudáfrica. Su nuevo hogar es un santuario situado en la ciudad de Belén, cerca de Lesoto. Está gestionado por Four Paws y cuenta con 1 250 hectáreas en las que viven en libertad tanto leones, como tigres, cebras, antílopes y ñus. Su nombre es Lionsrock.

Esta historia choca con cifras muy alarmantes. La Royal Society de Londres junto a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos han indicado en un estudio reciente que las áreas de distribución del león se han reducido en un noventa y cuatro por ciento en el planeta. Además, en África su población ha bajado en los últimos veinte años un treinta y ocho por ciento. Se estima que solo quedan quince mil ejemplares en libertad.

Una pareja para Nala

En Lionsrock Nala se encontrará con Saeed, un león de su misma edad. Este animal fue rescatado de un zoológico de la ciudad de Alepo, devastada por la guerra en Siria. “Creemos que pueden funcionar como pareja. Son ejemplares de edad muy similar”, asegura Jornet. “Deben hacer un esfuerzo por socializarse: tienen que aprender cómo se comporta y se comunica su especie, por eso hay que ir introduciéndolos uno a uno. Luego vendrán el resto”, explica la directora de Primadomus.

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