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Nuevas crías de halcón peregrino

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Conocido por su velocidad –es el ave más rápida que se conoce–, el halcón peregrino levanta pasiones por donde pasa. Ahora, una pareja de esta especie se ha hecho famosa en el municipio madrileño de Alcalá de Henares tras criar por primera vez en su casco urbano. Tres son los pollos que han conseguido sacar adelante en un una caja nido instalada en 2015 por técnicos de SEO/Birdlife. Además, se puede seguir el día a día de estos pollos gracias a la instalación de una webcam.

Según parece, esta pareja es una vieja conocida de la citada organización especializada en el cuidado y la conservación de las aves. “Tanto el padre como la madre portan anillas de SEO/BirdLife, lo cual nos ha permitido saber que el macho nació en 2001 y la hembra en 2002 a pocos kilómetros de la ciudad. Dos ejemplares con 15 y 14 años, respectivamente, que siguen reproduciéndose con éxito y en libertad”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador de seguimiento de SEO/Birdlife.

Estos dos halcones peregrinos son los únicos que anidan en la actualidad en la vega del río Henares. En los años 90, el número de parejas que lo hacían alcanzaba la quincena. En total, con esta son 10 parejas de halcón peregrino las que habitan en Madrid, siete en la capital, una en Leganés y otra en Fuenlabrada. Prácticamente han desaparecido las parejas de las zonas de los valles madrileños. “Este declive se debe, en parte, al uso de productos fitosanitarios en los cultivos de la zona. Los halcones los asimilan por consumo de otras aves que se alimentan de grano. Asimismo, la expansión de otras especies que compiten por el territorio, como el búho real, explica su ausencia”, confirma Del Moral.

El halcón peregrino en la naturaleza

Este tipo de especie de ave es muy singular. Tiene aproximadamente un metro de envergadura, aunque los machos son algo más grandes, en torno a un treinta por ciento más que las hembras. Suelen volar a unos 100 kilómetros por hora, pero cuando ven a su presa, se lanzan en picado hacia ella a una velocidad vertiginosa, superando en algunos casos los 300 kilómetros por hora. Su historia ha estado íntimamente ligada a los seres humanos, por ejemplo, son fundamentales para el desarrollo habitual de la vida en los aeropuertos, espantando a otras aves que puedan colisionar con los aviones.

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