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¿Has oído hablar del Atlas de Justicia Ambiental?

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Si tu respuesta es “no”, vamos a ayudarte. Para ello empezamos por su definición: “El Atlas de Justicia Ambiental documenta y cataloga los diferentes conflictos sociales que se relacionan directamente con los temas ambientales”.

Hay una lucha a nivel mundial en la que cada comunidad intenta defender su ecosistema de los daños derivados de las distintas actividades contaminantes que se realizan en el mundo: minería, represas, quema de gas, deforestación, vertidos, incineradores, etc. La mayoría de estos ataques contra la naturaleza permanecen ocultos debido a los intereses de los gobiernos y a que los consumidores finales no conocen sus efectos. La misión del Atlas de Justicia Ambiental (EJA) es situarlos en el mapa para que se sepan, los ciudadanos tomen conciencia y puedan combatirlos.

El EJA se hace especialmente necesario por el hecho de que a menudo las poblaciones más afectadas por este tipo de explotación son las más marginadas y, por lo tanto, con menos voz en el planeta. En su página web se recogen todos los casos de zonas en lucha por el medio ambiente en todo el mundo, con el fin de hacerlas visibles y reivindicar la responsabilidad de las empresas y el poder estatal de cada país respecto a la conservación del entorno natural.

¿Quién contamina?

Habitualmente, la ciudadanía no sabe cuál es el alcance de la contaminación diaria en el planeta ni de dónde procede. Por ello, el EJA establece diez categorías principales de mapas: energía nuclear, minerales extractivos, gestión de residuos, conflictos de biomasa y tierra, combustibles fósiles y justicia climática / energía, administración del agua, infraestructuras y entornos construidos, turismo, conflictos de conservación de la biodiversidad y problemáticas industriales y de servicios públicos. Y ofrece información sobre las empresas implicadas, inversores y gobiernos, para que sepamos hacia dónde dirigir nuestras acciones.

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