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Oruga de buen comer

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La oruga es uno de los pocos seres vivos conocidos capaces de digerir casi cualquier sustancia. Esto representa una amenaza para el medio ambiente. Científicos han dado con el porqué de esta cualidad y qué consecuencias tiene para el entorno.

Hemos creado un monstruo. La adaptación de estos insectos a entornos contaminados por la actividad del hombre, tales como el uso de herbicidas, ha provocado un desarrollo genético que les permite comer casi todo lo que encuentren a su paso. El estudio llevado a cabo por el Departamento de Protección de Cultivos de la Facultad de Ingeniería Biocientífica de la Universidad de Gante para la revista Nature Ecology & Evolution ha demostrado mediante la utilización de técnicas moleculares modernas que las orugas poseen una extensa gama de cualidades genéticas heredadas de la amplia familia de la especie, la mayoría de ellas relacionados con el gusto y la desintoxicación.

Es decir, se alimentan de casi todo lo que encuentran a su paso sin temor a que pueda ser letal. Pueden comer y desintoxicar mediante la utilización de su propio organismo sustancias amargas o nocivas, como el veneno de algunas plantas.

Después de su transformación en mariposa, el ‘Spodoptera litura’, nombre científico del invertebrado, se puede convertir en un problema para los cultivos al alimentarse de más de un centenar de plantas distintas. Algunas de ellas, como el arroz, el maíz o el algodón, parte de la economía del ser humano. Esto ya ha llegado a ser una situación muy preocupante en zonas de Asia y, ahora, la amenaza podría expandirse a Europa. Por ello, el científico al mando de la investigación, Guy Smagghe, considera que estos resultados son importantes para “controlar los insectos dañinos de una manera eficiente y respetuosa con el medio ambiente, ya que este tipo de orugas causa daños muy significativos”.

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