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¿Qué tienen en común un guepardo, un halcón y un pez vela?

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En principio, nada puede hacer pensar que un guepardo, un halcón y un pez vela puedan tener algo en común. Bueno sí, que son animales. Hasta ahí todo claro. Pero uno de ellos es uno de los depredadores más temidos del mundo, el otro es un ave rapaz y el último vive en las profundidades del océano.

Lo que todos estos animales tienen en común es que son los más rápidos del mundo: por tierra, mar y aire. 

  • Tierra: en suelo firme, el oro en esta categoría se lo lleva el guepardo. Este felino alcanza velocidades de entre 112 y 120 kilómetros por hora. Su mérito no se debe tanto a la velocidad que puede llegar a alcanzar como a su capacidad para acelerar y desacelerar rápidamente. Puede pasar de cero a cien en poco más de tres segundos.
  • Mar: si el pez vela nadara en una piscina olímpica tan solo tardía dos segundos en recorrer sus 50 metros. Su gran aleta dorsal, parecida a una vela de barco, y la forma de su cola hacen que este animal pueda alcanzar una velocidad de 110 kilómetros por hora.
  • Aire: dentro de su especie, el  halcón peregrino es el más rápido de todos. Ha registrado velocidades de buceo (vuelo en picada) de 320 km por hora.

¿Por qué ellos?

La clave para que ellos sean los más rápidos y no otros está relacionada directamente con su tamaño. Según una teoría desarrollada por un equipo de investigadores de la Universidad de Yale, los animales de tamaño mediano son los mejores atletas.

A priori, puede parecer que cuanto mayor tamaño se tiene, mayor es la velocidad que se puede alcanzar, pero no es así. Como explica Walter Jetz, coautor del estudio, “mientras que, en teoría, los animales grandes podrían ser los más rápidos, la energía y el tiempo que se requieren para acelerar sus grandes cuerpos les impide alcanzar la máxima velocidad”.

El estudio que recoge esta información, publicado en la revista Nature Ecology & Evolucion, también sirve para determinar qué velocidad podían alcanzar especies ya desaparecidas. Asimismo, esta teoría también se relacionada con la Teoría de la evolución, pues se puede entender que los animales más rápidos fueron evolucionando y desarrollando nuevas características morfológicas que les permitieran alcanzar mayores velocidades para poder cazar más y, en definitiva, sobrevivir.

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