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El último rinoceronte macho blanco busca pareja en Tinder

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«Soy único en mi especie. No, en serio, soy el último rinoceronte macho (del norte) del planeta Tierra. No quiero parecer muy lanzado, pero el destino de mi especie literalmente depende de mí. Me desenvuelvo bien bajo presión. Me gusta comer hierba y relajarme en el barro. No tengo problemas. Mido 1,82 y peso 2,2 toneladas, si es que eso importa». Este es el mensaje de presentación de Sudán en Tinder, la popular aplicación para ligar en Internet. Sudán es el último macho de rinoceronte blanco del norte que queda vivo en el planeta. Su situación es desesperada.

No es ninguna noticia de broma. Se trata de una campaña de la reserva Ol Pejeta con la que se pretende recaudar nueve millones de dólares para proteger a esta especie de su extinción. Todas las cuentas de Tinder recibirán a Sudán como posible candidato. Si el usuario quiere darle al particular Like, se abrirá una ventana de chat donde recibirá más información sobre la conservación de la especie, además de un enlace para poder hacer una donación si lo desea.

La situación del rinoceronte blanco del norte

Sudán tiene 43 años, una edad avanzada que le impide reproducirse de forma natural, pese a que vive junto a dos hembras en una reserva de Kenia. Es curioso, pero está vigilado las 24 horas del día rodeado de guardias armados para disuadir a los posibles cautivos de darle caza.

Ahora se está realizando una investigación sobre las técnicas de reproducción asistida que puedan ser aplicadas a los rinocerontes. Por ejemplo, la fecundación in vitro. Una investigación que se está llevando a cabo en Estados Unidos, Japón y Alemania para intentar conseguir 10 ejemplares en un periodo de cinco años cuando la técnica se ponga en práctica. Los expertos creen que pueden recolectar y hacer madurar los óvulos de hembras de rinoceronte blanco del norte, para luego ser fertilizados con semen almacenado. Los embriones que resulten se implantarían en otras hembras con la esperanza de que tengan crías.

Los científicos son optimistas. Las primeras etapas han sido un éxito absoluto y el principal desafío es mantener vivas el tiempo suficiente las células para que maduren y puedan ser fecundadas. El apoyo financiero es fundamental para esta campaña.

 

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