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Un cuaderno especial dedicado a los árboles y bosques singulares

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Olivos milenarios, palmerales, abetales, retazos de bosques del Terciario y viejos sabinares endémicos de la España mediterránea cuentan con una nueva publicación divulgativa que se distribuirá junto con las revistas GEO y Muy Interesante en un encartado especial elaborado por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y que está dedicado al proyecto LIFE+ “enArbolar, Grandes Árboles para la Vida”, además de enviarse a bibliotecas, centros de investigación y de gestión de los principales espacios naturales del Estado.

El cuaderno es el segundo de los cuatro que hasta finales de 2015 se repartirán con ambas revistas con la intención de difundir la importancia medioambiental y cultural del arbolado monumental y los bosques maduros como reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, generadores de paisaje, dinamizadores de las economías rurales y herramientas de educación medioambiental. El primer cuaderno se dedicó a los árboles únicos y bosques muy especiales de la España atlántica y pirenaica.

Esta acción editorial forma parte del proyecto LIFE+ “enArbolar, Grandes Árboles para la Vida”, promovido por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y cofinanciada por el Programa LIFE+ de la Unión Europea y la Diputación de Valencia a través del Departamento de Árboles Monumentales de IMELSA.

“Un necesario homenaje a estos monumentales sostenedores de vida”, justifica Odile Rodríguez de la Fuente, directora de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente (FFRF), quien destaca la importancia de una publicación que ofrece al lector interesado por los viajes y la ciencia “un recurso tan excepcional como accesible que muchas veces pasa injustamente desapercibido”. En su prólogo Odile hace una apasionada defensa a “ese paisaje bañado por la luz y por un mar Mediterráneo que atempera y dulcifica su clima” donde destacan los árboles productivos. “Aquellos que desde hace milenios fueron domesticados por el hombre como fuentes de alimento, sombra y refugio”.

Árboles “muy rentables”, como los califica en el artículo que escribe para este número Dørte Pardo López, manager para España del programa LIFE de la Comisión Europea y desde donde anima a compartir la importancia ambiental, pero también económica, de este arbolado “con los que trabajan la tierra, con los que consumen sus productos y con los que gozan de sus servicios, para convencerlos a todos (a través de proyectos LIFE+ como éste) de que cuidar los árboles y su entorno es una idea lucrativa, sobre todo dentro de la red de reservas naturales más grande del mundo, la Red Natura 2000”.

Por su parte, el Diputado de Empresas Públicas de la Diputación de Valencia, Rafael Pérez, explica el compromiso de IMELSA con los bosques como algo “connatural a su propia existencia”. Tanto a través de su Departamento de Árboles Monumentales, que diseña y ejecuta cada año todo tipo de acciones de salvaguarda y promoción, como gracias a las brigadas forestales, 550 personas dedicadas a mantener los montes valencianos en las mejores condiciones.

Bernabé Moya y José Moya, del Departamento de Árboles Monumentales de IMELSA, homenajean al ingeniero agrónomo valenciano Rafael Janini, quien hace ahora un siglo publicó la primera obra en nuestro país, y una de las pocas en el mundo, donde se recogen de forma exclusiva imágenes de árboles monumentales.

El cuaderno está estructurado en una serie de capítulos que siguen el mismo esquema en toda la colección. En éste dedicado a la España mediterránea, el olivo recibe un tratamiento muy especial como “árbol tótem”, al que el escritor y fotógrafo Arturo Esteve dedica cuatro páginas donde resalta la importancia biológica y cultural de una especie que ha forjado la cultura mediterránea. Una exquisita simbiosis productiva entre la naturaleza y el hombre sobre la que, sin embargo, se cierne la amenaza del expolio para sus ejemplares más centenarios, convertidos en triste mercancía de adorno para rotondas y jardines.

Por ello tiene especial significado la anécdota que recoge Esteve. Vicente Capafons, labrador de Canet (Castellón), respondió de este modo a un industrial que quería adquirir un viejísimo y monumental olivo para arrancarlo y llevárselo a su finca: “El olivo no se lo vendo, pero si usted quiere tener otro igual, es muy fácil: plántelo y espere dos mil años. La cosa es así de simple”.

Gigantes ilustres como la Lloca de Canals (Valencia), cuyo nombre en valenciano quiere decir clueca, pues igual que una gallina acoge a sus pollitos, éste gran plátano da cobijo y sombra a sus vecinos desde hace un siglo. También el inmenso castaño de Can Cuc (Barcelona) o el pino piñonero del parador de Mazagón (Huelva), a las puertas de Doñana, tienen espacio propio en el capítulo dedicado a los árboles singulares firmado por el periodista Josep Alcañiz y el técnico del Jardín Botánico de Valencia José Plumed. Hay igualmente un capítulo dedicado a bosques maduros únicos como el pinsapar de Grazalema, pero también otros surgidos de la mano del hombre como el palmeral de Elche, todos ellos presentados por el conservador del Real Jardín Botánico de Madrid Mariano Sánchez y el naturalista Óscar Prada.

Viejos e imprescindibles, el bosque necesita brinzales que garanticen su futuro, pero también ejemplares viejos ligados a su pasado, resistentes y supervivientes de mil amenazas, reservorios de biodiversidad. Por eso es importante proteger al individuo singular, especialmente cuando se acerca al final de su vida. Así lo explica en este segundo cuaderno el geógrafo y director del proyecto LIFE+ enArbolar César-Javier Palacios, quien tras recordar la fascinación que Félix Rodríguez de la Fuente sentía por “el bosque auténtico”, ése donde los árboles están “desordenadamente ordenados”, hace un repaso a las protecciones de este tipo de arbolado en las comunidades autónomas mediterráneas. Resalta la importancia de la normativa de la Comunidad Valenciana, que protege todo árbol multicentenario y monumental por el hecho de serlo. Sólo en la comarca castellonense del Maestrazgo esta ley regional ha beneficiado a más de 4.000 olivos venerables, de los que ahora se extrae un aceite diferenciado y valiosísimo.

Como complemento se incluyen en la publicación códigos QR que permiten ampliar contenidos en la página web del proyecto. En ellos se exponen en detalle normas de protección jurídica específica de este tipo de arbolado, direcciones de interés y principios de buenas prácticas a la hora de protegerlos, conservarlos y difundirlos.

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