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Un Lobo de Crin en el Bosque de los Lápices

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Hace más de 30 años, Faber-Castell lanzó un proyecto forestal sostenible único, abarcando unas 10.000 hectáreas de tierra en el sureste de Brasil, que habían quedado prácticamente devastadas por la ganadería excesiva. Los pinos de rápido crecimiento con certificación FSC de los bosques de Brasil abastece hoy la planta de producción de lapiceros más grande del mundo en São Carlos (SP), que produce más de dos mil millones de lápices de madera al año.

Mucho antes de que el término sostenibilidad se convirtiera en una palabra de moda, Faber-Castell se estaba esforzando por tratar a la naturaleza con respeto. Ya en la década de 1980, Faber-Castell atribuía la mayor importancia no sólo a criterios tales como la preservación medioambiental, la responsabilidad social, y la sostenibilidad económica de los bosques, sino también a la preservación de la biodiversidad y al reasentamiento de las especies vegetales y animales en peligro de extinción. Por este motivo, se dejaron aproximadamente 2.300 hectáreas de bosque de pinos en su estado natural, ofreciendo un área de protección ideal para la flora y la fauna de lento crecimiento.  Además, se plantaron más de 40.000 plantones endémicos, con el fin de proporcionar a los habitantes del bosque su ingesta nutricional natural.

Los expertos están haciendo un seguimiento de los animales que habitan los bosques de Faber-Castell para conocer y llevar un control de sus poblaciones y sus formas de vida. El equipo de investigación de Brasil identificó recientemente 64 tipos diferentes de mamíferos y 237 especies de aves, y se sintió particularmente emocionado cuando, además de especies como los coatíes, los ñandús y las garzas silbadoras, avistaron al Lobo de Crin, un animal extremadamente tímido, que ha sido declarado Animal del Año 2015 en Brasil. El hábitat del Lobo de Crin está especialmente amenazado debido a la extensión de los asentamientos humanos, por lo que ya no es posible encontrarlo en algunas zonas de América del Sur.

Faber -Castell ha ganado premios internacionales por su compromiso con la silvicultura sostenible en Brasil, y recientemente en Colombia. En octubre de 2014, su CEO, el Conde Anton Wolfgang von Faber – Castell recibió el Premio Medioambiental BAUM por el trabajo de toda su vida. La responsabilidad medioambiental es un principio guía para este empresario, representante de la octava generación de la familia Faber -Castell que dirige la compañía: “No es necesario ser un visionario para darse cuenta de que garantizar los recursos para las generaciones futuras es de vital importancia”.

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