Portada » Mundo Marino » La vaquita marina puede decir adiós en México

La vaquita marina puede decir adiós en México

0
Acciones
Pinterest Google+

Dramática. Es el calificativo que la WWF –Fondo Mundial para la Naturaleza– ha colocado a la situación que vive la vaquita marina. El nuevo reporte que ha difundido el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA), ha hecho saltar las alarmas. De los 60 ejemplares que había en 2016, ya solo quedan 30. En los últimos cinco años la población de este animal ha bajado un 90 por ciento. Es importante destacar que en 1997, hace tan solo veinte años, se contabilizaban unas 570 vaquitas. Una especie endémica de México y que está próxima a desaparecer para siempre.

Desde la WWF han solicitado con urgencia la gobierno mexicano que prohíba la pesca en las zonas donde habita esta marsopa, además de asegurar una vigilancia contundente. Cabe recordar que la captura accidental en redes agalladeras es la principal causa de muerte de este animal. La vaquita marina queda atrapada en estas redes y muere ahogada. Se trata de mallas que se suelen utilizar para pescar camarón y totoaba. Precisamente, este último también está en peligro de extinción y su vejiga es todo un alimento de lujo en Asia, por el que pueden pagar hasta 50.000 dólares por un kilo.

A favor de la vaquita marina

Son varias las instituciones que han pedido al gobierno en México que frene la pesca ilegal de totoaba, así como prohibir el uso de este tipo de redes. Greenpeace también ha querido sumarse a WWF para mostrar su preocupación por la causa. Desde esta organización aseguran que ninguna de las políticas implementadas para salvar a la vaquita en estos últimos 25 años ha tenido éxito.

“Sabemos qué debe suceder para salvar a las vaquitas en su hábitat natural: acabar con la pesca de totoaba pero no sólo desde el lado de la vigilancia sino también con la aplicación de políticas de apoyo socio económico en la región para involucrar a las comunidades en la protección de la vaquita”, ha asegurado Gustavo Ampugnani, director ejecutivo de Greenpeace México.

¿Cómo es esta especie de cetáceo? Tímida, extremadamente tímida. Poco o nada tiene que ver con los delfines, a quienes se les asemeja por su físico. Mide unos 150 centímetros y pesa alrededor de 50 kilogramos. Sus labios son oscuros y sonríen, como los delfines. No suele saltar fuera del agua, cuando lo hace para respirar, es muy discreta. Es un animal solitario, excepto cuando es madre, cuando permite que su bebé nade a su lado. Su alimento favorito son los calamares y es difícil verla en su hábitat natural, ya que suele vivir a 10 metros de profundidad en el agua.

Siguiente noticia

El jaguar y el muro mexicano de Donald Trump

Siguiente noticia

Dos linces adaptados a la cautividad